Somos más que uno

Ideas
En mi caso particular, lo que más me ayudo a poner en palabras mis ideas fue encontrar –quizás por esto de que Dios los cría y el viento los amontona– a un grupo de personas con las que compartir los mismos sentimientos. Entre todos avanzamos despacio, tímidamente, con cierto miedo a ser tildados de locos –tal como sucedió en la práctica– pero una vez que fuimos capaces de comunicar nuestro proyecto y de darnos cuenta de que esto que compartíamos con verdadera emoción se trataba de algo profundo, fuimos perdiendo el miedo.
De a poco, otros se fueron sumando a esta suerte de gran colectivo, que cada día aumenta de tamaño. Uno de estos proyectos compartidos es, sin duda, el Centro para un Nuevo Liderazgo (CNL). La idea comenzó como un sueño de tres personas que habían desarrollado entre ellos no sólo un gran afecto, sino también una buena dosis de confianza. A partir de allí, imaginamos un espacio desde donde poder convocar a más soñadores. Soñadores que, sin pudor ni miedos, pudiesen desnudar sus visiones e ir logrando, poco a poco, una masa crítica que potenciara a cada uno de sus integrantes. En el CNL hemos desplegado, como dice Enrique Fernández Longo, “liderazgos que no ofenden” y, por lo tanto, capaces de sumar a sus filas hasta a las mismas piedras.
CNL
De eso se trata el CNL: de un sueño conjunto, abierto, cada vez más, a nuevos integrantes. Porque creemos que no hay un mejor mundo posible si no somos capaces de trascender al individuo. La suma de los otros nos hace más potentes porque adquirimos, así, una dimensión social. Pienso en las sociedades en general, pero particularmente, en las latinoamericanas, donde el machismo, el racismo y todos los ismos nos llevaron a pensar que nuestro único destino era ponernos en las manos de iluminados… y así nos fue.

La única manera de sostener nuestros proyectos es compartirlos con otros, ya que si una sola persona se adueña de él, se genera una reacción negativa en el resto. Aparecen la soberbia y el autoritarismo, los peores enemigos de una sociedad, porque llevan a la pérdida de la libertad individual y colectiva. Los sueños personales, aquellos que no buscan consenso y apoyo, corren el riesgo de convertirse en actos mesiánicos, y la historia nos ha demostrado que no llegan a buen puerto, sino todo lo contrario.
Editorial Luis Bonilla. Expertos en enseñanza, formación a distancia, tutores cualificados y con variedad de cursos online.