La conciencia

La conciencia

Las personas 

 

Las personas no siempre permanecemos igual de «despiertas», a veces estamos en tensión y «con los cincos sentidos» dispuestos, atentos a todo lo que ocurre. En ocasiones oímos sin escuchar, relajados, soñando despiertos, como hipnotizados o adormilados, durmiendo con un ojo abierto o profundamente «como un tronco». Todos estos estados son distintos grados de activación de nuestro sistema nervioso y de otras variables fisiológicas.

La conciencia

El grado de atención depende del estímulo (intensidad, novedad o rareza, etc.) y del sujeto (edad, necesidades, etc.). También el sujeto, voluntariamente, puede desear aislarse del mundo que lo rodea o inventarse otro más satisfactorio, lo que, a pequeñas dosis, es una válvula de escape positiva. Las personas, por otra parte, mantenemos unos ritmos circadianos en los que alternamos periodos de vigilia o actividad y atención más o menos intensa, y de sueño o descanso de nuestro organismo y sistema nervioso. El sueño no es algo uniforme, sino que consta de cuatro fases o estadios por los que se va pasando a lo largo de un periodo de sueño de varias horas.

 

En cada una de las fases, la activación del organismo y del sistema nervioso es distinta. Debido a que el sueño permite la recuperación de nuestro organismo tanto física como psíquicamente, es necesario para el mantenimiento de las funciones vitales, y su privación puede provocar irritabilidad, desorientación, alucinaciones, etc. Por otra parte, durante el sueño fijamos lo que hemos aprendido, por lo que es importante para los estudiantes dormir lo necesario. Hay personas que tienen dificultades para conciliar el sueño. En muchas ocasiones, el temor a no dormir produce tal ansiedad que dificulta la relajación necesaria para dormir. Se ha escrito mucho sobre el significado de los sueños o la actividad psíquica del durmiente. Está claro que son contenidos significativos para el sujeto y, de alguna manera, manifiestan preocupaciones, temores o deseos, pero la capacidad adivinatoria o premonitoria e, incluso, la simbología no están demostradas científica o experimentalmente.

 

Conciencia 

El estado de conciencia puede alterarse en algunas enfermedades y también por la acción de sustancias psicoactivas o drogas. Se puede producir entonces una disminución en el nivel de conciencia que, según su intensidad, puede dar lugar, a somnolencia, obnubilación o incluso llevar al estado de coma. La hipnosis es también un estado de conciencia alterado y depende, principalmente, del grado de sugestionabilidad del sujeto hipnotizado y de la capacidad sugestiva del hipnotizador.

La conciencia

En condiciones controladas y clínicas tiene ciertas aplicaciones positivas para ayudar a curar determinadas dolencias como una forma más profunda de relajación. Esto nada tiene que ver con algunos espectáculos puramente teatrales en los que la motivación del sujeto de hacer lo que se espera de él es muy determinante. Las sustancias psicoactivas o drogas pueden modificar nuestro estado de conciencia en ambos sentidos, activándolo o relajándolo

 

La conciencia es uno de los conceptos más profundos y complejos en la filosofía, la psicología y la neurociencia. Se refiere a la capacidad de una persona para ser consciente de sí misma y de su entorno, así como para experimentar pensamientos, emociones, percepciones y sensaciones. Aquí se presentan algunos aspectos clave relacionados con la conciencia:

  1. Conciencia de uno mismo: La conciencia incluye la capacidad de ser consciente de uno mismo, lo que significa que una persona es capaz de reconocerse como un individuo único con pensamientos, deseos, emociones y una identidad propia.
  2. Conciencia del entorno: La conciencia implica estar consciente de lo que sucede en el entorno, incluyendo las personas, los objetos y los eventos. Es la capacidad de percibir el mundo que nos rodea.
  3. Estado de vigilia y sueño: La conciencia varía a lo largo del día y la noche. Estamos conscientes mientras estamos despiertos, y nuestra conciencia se modifica durante el sueño, con fases de sueño profundo y sueño REM.
  4. Experiencia subjetiva: La conciencia implica una experiencia subjetiva de la realidad. Cada persona tiene una experiencia única de sus pensamientos y emociones, lo que hace que la conciencia sea profundamente personal.
  5. Niveles de conciencia: La conciencia puede tener diferentes niveles, desde la conciencia plena y reflexiva hasta estados alterados de conciencia, como la meditación, el trance o el estado de vigilia alterado.
  6. Relación con la cognición: La conciencia está estrechamente relacionada con la cognición, que incluye procesos como la percepción, la atención, la memoria, el razonamiento y la resolución de problemas.
  7. Estudio de la conciencia: La filosofía, la psicología y la neurociencia han abordado la cuestión de la naturaleza de la conciencia durante siglos. A pesar de los avances en la investigación, la conciencia sigue siendo un misterio en muchos aspectos.
  8. Neurobiología de la conciencia: Se han identificado áreas del cerebro que están relacionadas con la conciencia, como el córtex prefrontal. Sin embargo, la comprensión de cómo se origina la conciencia en el cerebro sigue siendo un tema de debate.
  9. Conciencia alterada: Las sustancias psicoactivas, la meditación, la hipnosis y otras prácticas pueden alterar temporalmente la conciencia y dar lugar a experiencias diferentes de la realidad.
  10. Conciencia colectiva: En un sentido más amplio, la conciencia también puede referirse a la conciencia colectiva de la sociedad, que abarca las creencias, valores y normas compartidas por un grupo de personas.

 

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¿Qué es la conciencia?

En términos simples, la conciencia es la percepción que una persona tiene de su propia existencia y de lo que ocurre a su alrededor. Implica estar despierto, atento y tener una comprensión subjetiva del mundo.

Pero va más allá: también incluye la reflexión, el juicio moral, la autoevaluación y la capacidad de actuar con intención y sentido. No solo se trata de «estar consciente», sino de actuar con conciencia.


Dimensiones de la conciencia humana

  1. Conciencia individual o psicológica
    Es la capacidad de reconocer pensamientos, emociones, motivaciones y comportamientos propios. Permite distinguir entre lo real y lo imaginario, regular impulsos, tomar decisiones con responsabilidad y reflexionar sobre las consecuencias de los actos.

  2. Conciencia social
    Está relacionada con la empatía, la ética y la comprensión del otro. Nos permite ponernos en el lugar del otro, actuar con respeto, valorar la diversidad y asumir un rol responsable dentro de la comunidad.

  3. Conciencia moral
    Es la capacidad de distinguir entre el bien y el mal, desarrollada a partir de la educación, los valores y las experiencias de vida. Influye en nuestras elecciones y guía la conducta desde una perspectiva ética.

  4. Conciencia existencial
    Nos conecta con las grandes preguntas de la vida: ¿quién soy?, ¿para qué estoy aquí?, ¿qué sentido tiene mi existencia? Esta dimensión impulsa la búsqueda de sentido, propósito y trascendencia.


La conciencia y las personas

Las personas no solo piensan, sino que también son conscientes de que piensan. Esta metacognición —pensar sobre el pensamiento— permite que evolucionemos, aprendamos de los errores, y cambiemos nuestras decisiones y conductas.

La conciencia también es el motor de la autenticidad: permite que cada individuo se construya a sí mismo desde lo que siente, cree y elige, más allá de las imposiciones externas.

Además, la conciencia conecta con el vínculo humano: nos permite reconocernos unos a otros, establecer relaciones profundas, construir comunidad y actuar con responsabilidad colectiva.


El desarrollo de la conciencia

La conciencia no aparece de forma completa; se desarrolla progresivamente:

  • En la infancia, comienza con el reconocimiento del entorno y del propio cuerpo.

  • En la adolescencia, crece la conciencia de uno mismo y del juicio social.

  • En la adultez, se fortalece el juicio crítico, ético y existencial.

A lo largo de la vida, la conciencia puede expandirse o limitarse dependiendo del entorno, la educación, las experiencias emocionales y el nivel de reflexión personal.


Importancia de la conciencia en la actualidad

En un mundo marcado por la velocidad, el consumo y la sobreinformación, cultivar la conciencia se vuelve urgente:

  • Nos protege del automatismo y la superficialidad.

  • Nos ayuda a tomar decisiones con mayor claridad.

  • Promueve el respeto, la solidaridad y el cuidado de los demás.

  • Es una herramienta fundamental en el desarrollo personal, profesional y comunitario.

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