Indefensión aprendida

Indefensión aprendida

Psicología 

 

La psicología acuñó términos como indefensión aprendida para explicar la condición de las personas que podían acostumbrarse al fracaso y a la pérdida, desde la concepción errónea de que los seres humanos son vulnerables ante la adversidad (Seligman, 1998; Bonnano, 2004), lo cual no deja de ser una creencia. Pulsión interna Durante mucho tiempo se miró al ser humano como un elemento pasivo, sujeto al designio de sus impulsos internos, incontrolables y presa de los condicionamientos externos. Los sucesos que había vivido, especialmente en su infancia, se tomaban como elementos sobre los cuales no se tenía ningún control. Trastorno postraumático Bajo el prisma de linealidad que ha predominado durante años en el campo sanitario, educativo y social, la interpretación de las posibles respuestas tras el trauma han estado focalizadas hacia los efectos negativos, el déficit y la vulnerabilidad del sujeto que se enfrentaba a la situación traumática.

Indefensión aprendida

De tal forma que, durante mucho tiempo, la única respuesta posible frente al trauma era enfermar (García Averasturi, 2005, citado en Bonanno, 2004). «Inclusive, se ha estigmatizado a aquellas personas que no mostraban estas reacciones, asumiendo que dichos individuos sufrían de raras y disfuncionales patologías» (Acero, 2008). Cultura de la victimología La cultura de la victimología sesgó la investigación y contribuyó a que se creara una visión pesimista de la naturaleza humana (Gillham y Seligman, 1999; Seligman y Csíkszentmihályi, 2000, citados por García, 2005). «Una visión de la patología basada en listados de síntomas y descuidando aspectos más relacionados con el funcionamiento o la integridad psicológica, puede erróneamente llevar a la conclusión de que el ser humano requiere ayuda ante casi cualquier dificultad y, además, esta visión patologizadora puede victimizar aún más a los afectados al considerarlos sujetos pasivos y decididamente frágiles.» Sin embargo, la realidad demuestra que, si bien algunas personas que experimentan situaciones traumáticas llegan a desarrollar trastornos, en la mayoría de los casos esto no es así, y algunas incluso son capaces de aprender y beneficiarse de tales experiencias.

 

Señal

Como lo señala García (2005), este sesgo en la mirada hacia los individuos enfrentados a situaciones dolorosas y traumáticas, trajo como consecuencia que se considerara como una verdad indiscutible que el trauma siempre conlleva un grave daño y que, en consecuencia, se pensara que todo evento adverso traía como resultado natural un trauma. Depresión pospérdida Algo que ha llamado la atención de los psicólogos durante años es que no todas las personas que han vivido experiencias de tortura tienen un daño irreversible, aunque sí manifestaciones de sufrimiento. El denominador común es que ninguna de ellas abandona la lucha, y quiere seguir aportando para el cambio social en las sociedades donde les haya tocado vivir en el exilio.

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De hecho, según datos recientes (Vázquez, 2005): «Los estudios de la población general indican que si bien los eventos traumáticos, según se define en el DSM-IV pueden afectar a más del 50% de la población general en el transcurso de sus vidas (Breslau, Davis y Andreski, 1995) sólo el 1-3% (5 al 15% si se incluyen las formas menos severas) pueden presentar TPET (trastorno de estrés postraumático)». Podemos concluir, «los seres humanos son básicamente resilientes ante la adversidad, lo que se consigue a través de una red compleja de procesos motivacionales y cognitivos mediacionales (Lyubomirsky, 2001). Uno de los factores implicados es la experiencia de emociones positivas durante y después del trauma, las cuales pueden tener un efecto de amortiguación del impacto del trauma (Wortman y Silver, 1989)».

 

La indefensión aprendida es un concepto importante en psicología que se refiere a la creencia de que no se puede controlar o influir en situaciones que, en realidad, se pueden cambiar. Fue desarrollado por el psicólogo Martin Seligman en la década de 1960 a través de experimentos en animales y, posteriormente, se aplicó a la comprensión de la depresión y otros problemas psicológicos en seres humanos.

La indefensión aprendida se produce cuando una persona o un animal ha experimentado repetidamente situaciones en las que no importa lo que hagan, sus acciones no tienen ningún efecto en la situación. Como resultado, pueden desarrollar una creencia de que son impotentes o indefensos, lo que puede llevar a la apatía, la depresión y la falta de motivación para tomar medidas en situaciones posteriores en las que podrían tener control o influencia.

Algunos aspectos clave de la indefensión aprendida incluyen:

  1. Experiencia de falta de control: La indefensión aprendida se desarrolla cuando las personas o animales experimentan situaciones en las que sus esfuerzos no tienen ningún impacto en los resultados.
  2. Creencias negativas: Como resultado de estas experiencias, las personas pueden desarrollar creencias negativas sobre su propia eficacia y la posibilidad de cambiar las cosas.
  3. Desmotivación y apatía: La indefensión aprendida puede llevar a la desmotivación, la apatía y la falta de iniciativa para enfrentar desafíos, incluso cuando hay oportunidades para hacerlo.
  4. Depresión y problemas psicológicos: La teoría de la indefensión aprendida se ha utilizado para comprender la depresión y otros problemas psicológicos, ya que la creencia de no poder controlar las circunstancias puede contribuir a la sensación de desesperanza y tristeza.

 

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🔍 Características de la Indefensión Aprendida

🔹 Baja motivación: La persona deja de intentar cambiar su situación porque cree que sus esfuerzos no darán resultado.
🔹 Déficits cognitivos: Se desarrolla una visión pesimista en la que se perciben los problemas como incontrolables.
🔹 Impacto emocional: La frustración, la tristeza y el miedo pueden convertirse en estados permanentes.
🔹 Generalización: Lo que empezó como una reacción a una situación específica puede extenderse a otras áreas de la vida.


📌 ¿Cómo se manifiesta en la vida cotidiana?

En la educación: Estudiantes que han fallado repetidamente pueden creer que «no sirven» para una materia y dejan de intentarlo.
En el trabajo: Empleados que han sido ignorados o menospreciados pueden dejar de aportar ideas, creyendo que su esfuerzo no importa.
En las relaciones personales: Personas que han sido rechazadas o han sufrido abuso pueden asumir que «no merecen» mejores relaciones.


🛤️ ¿Cómo superar la Indefensión Aprendida?

Reestructuración cognitiva: Identificar pensamientos negativos y reemplazarlos por ideas más realistas y positivas.
Fomento de la autoeficacia: Celebrar pequeños logros ayuda a recuperar la confianza en la capacidad de acción.
Exposición progresiva: Enfrentar gradualmente situaciones difíciles para demostrar que el cambio es posible.
Apoyo emocional y social: Contar con personas que refuercen el esfuerzo y el progreso personal.

💡 «No es la situación en sí lo que nos paraliza, sino la creencia de que no podemos hacer nada al respecto.»

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