¿Es copiable?

¿Es copiable?

Avances 

pastedGraphic.png

Los avances tecnológicos han creado un monstruo:la capacidad, cada vez más rápida y exacta, de copiar una obra con un coste mínimo.

Los formadores somos semejantes a las urracas. Estos hermosos córvidos que encontramos casi en cualquier parte parece que es una de las aves más inteligentes, y se cree que lo es más que la gran mayoría de los animales. La extensión del cuerpo estriado de su encéfalo tiene el mismo tamaño relativo que el de los chimpancés, orangutanes y humanos.

Aparte de este rasgo positivo, los formadores compartimos otro no tan favorecedor: las urracas tienen tendencia a apoderarse de los objetos vistosos, especialmente de los brillantes, como podrían ser las joyas, y llevarlas a su nido. Sobre esta cualidad de las urracas se han escrito cuentos, se han dibujado cómics56 y hasta óperas, y en la Comunidad Valenciana, para referirse a una persona que guarda trastos y cuanto cae en las manos, se le compara con la blanca, que es como en lengua valenciana se denomina a las urracas.58

El formador que ama su oficio no ve las películas como todos los demás mortales: intenta ver si una escena en concreto le servirá para ilustrar una sesión sobre la negociación, hablar en público, liderazgo, motivación y mil temas más.

De la misma manera guardará recortes de periódicos o archivos de Internet que traten sobre los temas que suele impartir, y si conoce a alguien que ha ido al curso de un competidor, le pedirá amablemente que le permita tener acceso al material repartido en el curso para echarle un vistazo, que consistirá fundamentalmente en fotocopiarlos y guardarlos en su archivo.

Algunos formadores urraca que preparan un curso sobre un tema procurarán asistir a un curso abierto impartido por un primer espada de ese tema en concreto y, como el más aplicado de los alumnos tomarán, nota de todo, hasta de los chistes que cuente el experto, y por supuesto de los juegos o dinámicas que incluya en sus sesiones. Todo esto sin dar a conocer su condición, por supuesto.

Como anécdotas personales puedo referir unas cuantas (L):

  1. En varios cursos he constatado que alguien ponía en marcha un magnetófono y grababa cada una de mis palabras. En cuanto me he percatado, lo que no es difícil, porque estas personas se colocan siempre cerca del formador para obtener una grabación aceptable, me he dirigido a la persona y le he pedido que, por favor, apagara el aparato, porque al sentirme grabado me quitaba toda espontaneidad, ya que me forzaba a mantenerme siempre políticamente correcto, a no hacer un chiste, o un comentario quizás un poco subido de tono. Unas veces me han hecho caso y en otras me han dicho que era para escucharlo más tarde o para llevárselo a un compañero que estaba muy interesado por el curso, pero que no había podido venir. Yo he insistido, y si he tenido resistencia, al final le he dicho que me pagaban por impartir un curso, pero no por grabarlo.
  2. En otra ocasión, en la que mi actuación formaba parte de un curso organizado por una empresa dedicada a la formación, me di cuenta de que iban a grabarme en vídeo. Y les dije lo mismo. Para evitar estos incidentes, cuando me han llamado para alguno de estos eventos he pactado de antemano que no se me iba a grabar.
  3. Algún departamento de formación de una empresa me ha contratado para que diera un curso sobre un tema determinado, y en el mismo han introducido como participantes a personas del departamento de formación propio. Estas personas no se me han presentado como tales, pero hablando con otros participantes normales, estos me han informado del departamento en que prestaban sus servicios estos infiltrados. La verdad, no he podido hacer nada en ese curso, pero he tenido buen cuidado de no volver a aceptar invitaciones de esa empresa.

 

La verdad, se puede hacer poco por evitar que nos fusilen un curso trabajosamente preparado. Pero se puede no dar demasiadas facilidades para que lo hagan, como recoger todo el material sobrante, arrancar las hojas usadas del flip-chart o del metaplán, en los role-playings, entregar a cada uno de los que vayan a realizarlo solo lo concerniente a su personaje, y recoger estos papeles antes de que terminen… Al final es como los cerrojos de seguridad o las alarmas colocadas en los domicilios: si los cacos quieren entrar, acabarán por hacerlo, pero no vamos a ponerles las cosas demasiado fáciles. Si nos roban, que tengan que sudar la camiseta para ello.

En el fondo, como se suele decir, la imitación es una forma de adulación. Una forma que encontramos justificada y tolerable cuando somos nosotros los que imitamos, pero que nos irrita cuando somos imitados. Y no nos sirve de mucho consuelo razonar que, como dijo alguien, pueden imitar tu estilo, pero no tu creatividad.

Al final tampoco nos podemos enfadar demasiado con los que nos imitan, porque imitadores lo somos todos en mayor o menor medida, y la línea roja que no se debe traspasar es la frontera imprecisa y fluctuante que existe entre dos palabras que solo se diferencian en una letra: adoptar y adaptar.

 

Editorial Luis Bonilla. Expertos en enseñanza, formación a distancia, tutores cualificados y con variedad de cursos online.

Facebook
Twitter
LinkedIn

Compártelo en redes

Utilizamos cookies para asegurar que damos la mejor experiencia al usuario en nuestra web. Si sigues utilizando este sitio asumimos que estás de acuerdo. VER