Elementos constitutivos de la comunicación

Intensidad de la comunicación
En el hecho de la comunicación podemos extraer tres elementos constitutivos:
- Intensidad
Este elemento va a depender de la importancia que tiene el campo semántico o significado del mensaje que se transmite. Pero éste es un factor totalmente subjetivo ya que lo que tiene una gran importancia para uno puede resultar totalmente trivial para otro.
La intensidad de una comunicación suele ponerse de manifiesto en 3 estados:
-
- Intimidad, es decir, quién y cuántos conocen el contenido preciso de un mensaje.
- Emotividad, que es cuantificable a través de la presión sanguínea, el pulso, ritmo cardiaco, dilatación pupilar…
- Riesgo. Sentido por el sujeto que hace la comunicación.
- Modalidad
Fundamentalmente existen dos modalidades de comunicación: la comunicación verbal y la comunicación no verbal.
La comunicación verbal consiste en la codificación del significado de un mensaje mediante el uso de un lenguaje formal hablado y escrito, que todos los interlocutores comparten.
La comunicación no verbal consiste en la emisión de un mensaje, muchas veces de manera inconsciente, a través de elementos que no se pueden codificar mediante un lenguaje formal de signos y símbolos. Por ejemplo, agitar la mano rápidamente, aunque no se emita una palabra en lenguaje formal, será entendido como un saludo o la palabra «hola». Pero esto es un lenguaje verbal ya que un signo es el continente que lleva el significado del saludo.
La comunicación no verbal posee básicamente una serie de formas:

- La Postura Corporal, que va a expresar de manera especial las polaridades «superior? Inferior», «dominancia? Sumisión» y Tensión? Relajación. Esta forma va a expresar, de igual manera, el ejercicio de los diversos roles. Pero se debe tener en cuenta que esta forma puede estar muy influenciada por elementos socioculturales.
- El Contacto Corporal, que en nuestra cultura occidental se encuentra reducida, fuera de la familia, a las manos. Lo que se debe tener en cuenta es qué partes del cuerpo son tocadas y por quién.
- La Proximidad Física, pero solo es importante en expresiones de intimidad y dominancia. Va a ser relativa al entorno físico, es decir, por ejemplo, ir de pasajero en un autobús urbano en hora? Punta no significa absolutamente nada.
- La Orientación o Posición respecto a los otros en paralelo, frente a frente,… Se expresan las diversas actitudes interpersonales.
- Los Gestos o Expresiones, que a menudo se dan de manera involuntaria, comunican estados emocionales.
- Los Movimientos de la Cabeza, que refuerzan y controlan la sincronización de la conversación.
- La Expresión Facial, que es el gran medio de proporcionar retroalimentación o «feed back» al interlocutor.
- La Apariencia, la forma de vestir, higiene personal… son aspectos expresivos pero éstos están siempre bajo el control de la voluntad del sujeto.
- Los Aspectos NO Lingüísticos del lenguaje hablado, como el tono y el volumen. Estudios al respecto han demostrado que el oyente reconoce alrededor de 70% la emoción expresada por el emisor a través del tono, incluso si del contenido del mensaje es neutro.
- Contenido
El contenido de un mensaje puede ser de diferente matiz, como son los pensamientos, sentimientos, valores, moralidad y de muy diversos temas como son política, sexualidad, religión.
En la comunicación existen una serie de filtros que son un conjunto de decisiones que el aprendizaje nos enseña a tomar decisiones automáticamente.
En función de:
- La imagen propia: toda persona tiene una imagen de sí mismo, un autoconcepto que está cargado de sentimientos del propio valor, de la autoestima y de los niveles de aspiración. Este autoconcepto tiende a mantenerse inalterable. Por eso se selecciona el estilo, los términos de la comunicación y no, solamente los contenidos.
- La imagen que se tiene del interlocutor: está cargada de emocionalidad, mucha de la atención que debería enfocarse hacia el mensaje se desvía a la forma que debo tener para relacionarme con esa persona concreta.
- La definición de la situación: actúa de elemento seleccionador de contenidos y de auténtico filtro del tono, forma y términos. Adaptamos la comunicación para hacerla coherente con la situación en que se efectúa. En el momento que se define una situación, se definen automáticamente los roles sociales de los que la situación forma parte. La situación va a venir definida por el entorno físico, el tiempo y el espacio.
- Las motivaciones, sentimientos y actitudes influyen considerablemente en la selección de los contenidos. Toda respuesta emitida expresa, las necesidades personales y situaciones emocionales del sujeto que comunica algo.
- Los hábitos, condicionamientos y otros elementos aprendidos, es decir lo dejado anteriormente en el comunicante por experiencias semejantes anteriores.
- Las expectativas que se tienen acerca de lo que hará una persona concreta, por lo que ella misma es o por lo que cabe esperar del grupo al que pertenece. Estas expectativas se establecen a partir de las experiencias pasadas, estereotipos. Hay que tener en cuenta las primeras impresiones, las expectativas al ser y actuar como filtros de comunicación, tienden a confirmarse. El ser humano provocará aquello que espera de antemano.
La ventana de Johari es un constructo o modelo que resulta extremadamente útil para realizar una aproximación al fenómeno de la comunicación y analizar la dinámica de las relaciones interpersonales, Johari no es más que una palabra inventado por los autores de esta teoría que corresponde a las primeras letras de sus nombres. Estos investigadores fueron Joseph Luft y Harry Ingham.
Este modelo ha alcanzado una gran popularidad dentro de la investigación psicosocial de la comunicación.
El ser humano es un todo y funciona siempre como una unidad. Pero según la teoría de Luft e Ingham (en adelante Johari) al ser humano se le divide en cuatro partes o ventanas. No quiere decir que sean cuatro partes sumadas, sino que es una manera teórica de facilitar el análisis de la comunicación del hombre.
Según Johari, se ha de efectuar una doble entrada, es decir, dos variables: el yo y los otros. Los valores que tornan estas dos variables quedarían marcados por el aspecto más o menos público de los contenidos, es decir, los aspectos que son conocidos o no del yo por mí mismo, y los aspectos que son conocidos o no de mi yo por parte de los otros.
De esta manera obtenemos cuatro áreas:
- Hay partes de la persona que esa persona conoce de sí misma (áreas A y B).
- Hay partes de la persona que no conoce de sí misma (áreas C y D).
- De igual manera, hay partes que los demás conocen de una persona (áreas A y C) y partes que los demás desconocen de una persona (áreas B y D.
CONOCIDO POR MI NO CONOCIDO POR MI
YO
El área A es conocida por la persona y su interlocutor, el área B es conocida solamente por la persona en sí, el área C es conocida solamente por el interlocutor y el área D no es conocida por nadie, ni siquiera la persona misma Se debe tener en cuenta, antes de empezar con más detalle para cada una de las áreas, que este conocer es relativo y que además no existen límites definidos entre un área u otra. Hay contenidos que, aunque pertenezcan a un área determinada, pueden asomarse a las otras.
AREA A: AREA PÚBLICA
Esta área es conocida como el Yo Abierto. En esta ventana se incluyen todos los contenidos y elementos que son de fácil acceso para la persona y para los demás. Este es, fundamentalmente, un mundo de datos, ideas, temas, opiniones… pero que no se tienen por qué ocultar. Los otros conocen de la persona su raza, sexo, las aficiones en el grupo al que pertenece… es decir, todo aquello que es obvio, pero también aquellos elementos que son comunicados con facilidad en una con versación casual como opiniones y deseos manifestados. Esta ventana fue denominada por Luft como área de libre actividad.
AREA B: AREA OCULTA
A esta ventana se le conoce corno el Yo Oculto o Evitado. Entra aquí todo el mundo de los sentimientos. experiencias íntimas, deseos… En un principio, el contenido de esta área es sólo conocido par la persona en sí y que cuando se comunica, se hace con dificultad. A esta ventana pertenecerían aquellos elementos no decibles. Existen situaciones en que los contenidos de este área B pasan al área A y son comunicados. Los sentimientos, ideas, opiniones, motivaciones, presentes en la zona B que más básicamente se comunican a los demás son todo aquello que tiene que ver con el aquí y ahora, con la situación presente. Aunque los elementos personales sean muy intensos, siempre van a ser más fácilmente comunicables que trivialidades del aquí y ahora pero que tengan que ver con el otro.
AREA C: AREA CIEGA
Tenemos en esta zona el llamado Yo Ciego o Desconcertante. En esta área se encuentra todo lo que los demás ven en la persona y la persona no ve en ella. Serían las impresiones que se causan a los demás y el impacto con que la conducta de una persona afecta a las demás. Fundamentalmente estos aspectos se comunican a través de un lenguaje no verbal y que el otro descodifica mejor que nosotros mismos. Este es un campo de comunicación muy a tener en cuenta en las relaciones laborales, además de las sociales. En este área se encuentran los sentimientos de superioridad, inferioridad, liderazgo, sumisión, necesidad de controlar, la avidez, que pueden estar en con tradición con la imagen propia que posee la persona misma. Estos elementos son filtrados y se comunican siempre de manera no consciente, aunque el receptor los va a percibir con toda claridad. Se le denomina también desconcertante porque cuando el otro nos devuelve el mensaje mediante un proceso de retroalimentación, nos desconcierta en el equilibrio interior y en ese momento tendemos a utilizar los mecanismos de defensa para protegernos de una agresión.
Las defensas más utilizadas en estos casos son la negación simple (yo no soy así como tú dices que soy) y la racionalización (no es que sea un cobarde, lo que pasa es que soy prudente). Debemos ser conscientes que nuestras defensas para con nosotros mismos no nos dejan ver este campo de elementos personales. Los demás los ven con mayor facilidad.
AREA D: AREA DESCONOCIDA
Este sería el llamado Yo Desconocido. Entraría dentro del campo de análisis de lo que la teoría psicoanalítica denomina como el inconsciente. Aquí se encuentran los impulsos profundos, las motivaciones ocultas, elementos y experiencias relegados de la conciencia, Siempre se desconoce el contenido de esta ventana, pero no faltan indicios que ponen de manifiesto su existencia. El especialista en la mente humana sería el encargado de ayudar a un paciente a pasar de esta zona oculta a la zona consciente aquellos elementos que están condicionando su adaptación al medio.
Estas cuatro áreas interaccionan entre sí. Retornemos de nuevo la idea de que el hombre es un todo. De esta manera, aunque para facilitamos el análisis la Teoría de Johari efectúa la división en las cuatro ventanas, cualquier cambio que se produzca en una de ellas afectará a todas las demás. Por ejemplo, si aumenta el volumen del yo abierto disminuirá el contenido del yo oculto y probablemente se pueda percibir un clima que permita a la persona conocer algo más de su yo ciego.
Cuanto mayor sea la ventana del yo abierto, en relación con las otras zonas, más y mejor se conocerá a la persona, menos barreras tendrá para el contacto con los demás y la comunicación será más madura. De este modo se puede hablar del valor terapéutico que tiene la comunicación interpersonal.
La comunicación interpersonal estará constituida por la interacción o envío de mensajes desde una determinada ventana o área del emisor a una determinada ventana o área del receptor y de manera recíproca. En la relación interpersonal, cada persona interviniente tiene su propio mundo interior.
Existen Cuatro niveles de comunicación en las relaciones interpersonales. Ser conscientes de estos niveles de comunicación que se dan en todas las interacciones diarias permite a cada persona analizar su propio estilo de comunicación con los demás y de esta manera se facilitará el descubrimiento o aprendizaje de nuevos estilos y canales de comunicación y relación. Sean dos interlocutores llamados X e Y.
PRIMER NIVEL
Es el que se da en la comunicación desde el yo abierto de X al yo abierto de Y, y viceversa. Este es el nivel donde se efectúan la mayoría de las relaciones interpersonales de las personas. A primera vista, podría parecer que es un nivel «pobre» de comunicación, pero no lo es en sí. Se corre el peligro de que llegue a resultar pobre si es el único nivel empleado en nuestras relaciones interpersonales. En este nivel se suele prescindir de los elementos afectivos. De todas maneras, con respecto a la posible pobreza comunicativa de este nivel, hay que decir que ésta no es algo negativo. En nuestro grupo social o laboral no se le cuenta todo a todos. La comunicación a este nivel es una buena herramienta para mantener relaciones de cordialidad con los otros sin tener que arriesgar elementos más profundos.

SEGUNDO NIVEL
Este nivel es un acto voluntario y deliberado. Se comunican elementos pertenecientes el yo oculto de X, que X momentáneamente recupera en su yo abierto y los comunica al yo abierto de Y, y viceversa. Son elementos de sentimiento, motivaciones, ideas, creencias. Sobre la comunicación a este segundo nivel hay que hacer tres consideraciones:
- La comunicación de los contenidos del yo oculto no es algo que resulte fácil, en concreto aquellos contenidos que se refieren al momento presente. Este nivel de comunicación es normalmente autocensurado ya que resulta difícil el reconocimiento y el establecimiento de relaciones con el propio mundo afectivo, es decir, las relaciones intrapersonales. En realidad, esta zona es conocida por aquellas personas que son congruentes consigo mismas. Esto es fácil de entender ya que las normas o convenciones socioculturales constituyen un fuerte elemento de censura. Pero el Área B existe e ignorarla impide en todo grado la maduración personal y la maduración en las relaciones interpersonales.
- En segundo lugar hay que ser conscientes de que muy a menudo, se comunican sentimientos pero con un lenguaje neutro desde el punto de vista emocional, que hace incaptable, o fácilmente evitable, el verdadero significado del mensaje.
- En tercer y último lugar hay que señalar que el abrir el YO OCULTO a nuestro interlocutor, sobre todo si se le comunican al RECEPTOR Y contenidos referentes a él mismo, es una vía para descubrir a nuestro receptor su YO CIEGO de una manera que le pueda resultar aceptable. Esta es la mejor manera de producirle retroalimentación o «feed-back».
TERCER NIVEL
Muchos de los científicos estudiosos del tema de la comunicación denominan este nivel como contagio emocional. El hecho de reconocer este nivel tiene mucha importancia. La transmisión de contenidos se realiza desde el yo oculto de X al yo oculto de Y, y viceversa. Si delante nuestro, como interlocutor se nos coloca una persona tensa, posiblemente acabemos poniéndonos también tensos, o si somos profesores con un mal dominio de la materia, transmitiremos nuestra ansiedad a la de los alumnos. Lo cierto es que esto no encaja en el concepto vulgar de comunicación, pero es, de hecho, una manera más de relacionarse con los demás. Aunque no es objeto de estudio en este artículo, añadiremos que, en el proceso de contagio emocional, se contagian de una manera mucho más fácil los aspectos negativos que los positivos. El fenómeno contrario es posible, pero el desgaste energético es tal que normalmente acaba por inhibirse.
CUARTO NIVEL
Su característica principal estriba en que el mensaje es emitido para los demás sobre nosotros mismos, pero sin conocer que lo estarnos emitiendo. Es lo que una persona comunica cuando se comunica un contenido ajeno a nosotros. Cuando una persona dice algo de una cosa, dice más de sí mismo que de la cosa en sí. Este nivel establece la comunicación entre el yo ciego de X y el yo abierto de Y, y viceversa. En la práctica surge un problema referente a cómo responder a este tipo de comunicación. La situación generada de manera más frecuente es devolverle al otro su propia imagen tal y como la hemos percibido, hacer de espejo, pero en forma de juicio, o conclusión o interpretación… como «Lo que te pasa es que crees un dominante o «Tú estás melancólico porque…»
Todos estos juicios o interpretaciones tienden a revelar al otro su yo ciego, su mundo que no ve pero que los demás sí creen ver. Pero este conocimiento forzado del yo ciego suele ir acompañado de efectuar una defensa mediante la justificación o mediante el contraataque. La postura más recomendable sobre el mejor modo de hacer conocer al otro su yo ciego va en la línea expresada en la tercera consideración del segundo nivel, es decir proporcionar retroalimentación al interlocutor.
- La retroalimentación o feed-back
El concepto de feedback está tomado de la mecánica. Norberto Wiener, que fue el inventor de la cibernética, definía este concepto como todo método que se emplea para controlar un sistema, reinsertando en él los resultados de su actividad anterior. Con el tiempo, este concepto se ha ido ampliando para incluir en su significado casi todo lo que ocurre en los procesos de comunicación y que sirven para regular, más que controlar, la conducta de las personas que se comunican.
Los primeros estudios sobre feedback se realizaron desde la perspectiva mecanicista de la comunicación. Por tanto, podría definirse feedback como toda respuesta que el receptor da a la comunicación de un comunicante. Siempre que se dé una comunicación de ida y vuelta, la vuelta, pintorescamente hablando, sería el feedback.
En Psicología de la comunicación se usa el término de feedback para significar todos aquellos mensajes que el yo percibe de los otros, y que expresan el efecto de la conducta de uno mismo sobre los demás. En realidad se trata de mensajes que me devuelven mi yo más desconcertante, y así corrigen el curso de mi comunicación haciendo que sea más certera. A medida que aumenta el feedback debe de disminuir la amplitud mi espectro de distorsión.
Podríamos definir operacionalmente este concepto de feedback como todas aquellas respuestas de otros a una comunicación mía inicial, verbales o no verbales, dadas lo más próximas posible a ella, y capaces de ser usadas por mí de una manera productiva.
Esta herramienta del feedback es fundamentalmente útil para:
- Validar la comunicación inicial, es decir. Para que el que la hizo pueda controlar cómo se recibió y conocer cuál fue la validez real para la otra persona.
- Imprimir sentido y dirección a la conducta subsiguiente.
- Estimular cambios de conducta, de actitud, de sentimiento, de manera de percibir,… en el que inició la comunicación.
- El hecho de recibir feedback siempre opera en el que lo recibe, en el que inició la conversación. El feedback suele ser percibido como un potencial inductor al cambio. Esta es la razón fundamental por la cual el feedback lleva toda la carga sentimental que lleva emparejado todo cambio, es decir, un claro componente de amenaza.
De todas maneras, dado el carácter de validación en la comunicación que posee el feedback, hace a éste necesario. El crear sistemas de feedback más efectivos dentro del grupo laboral o social, o en una sencilla relación bipersonal, es condición indispensable para una buena comunicación.
- Los riesgos de la comunicación
A todo el mundo le pasa. A ciertos niveles de contenido o de situación, la comunicación entraña riesgo y, por tanto, miedo. No se le dice todo a todos. Fundamentalmente las causas del miedo y el riesgo en la comunicación pueden ser reducidas a tres elementos que a su vez, están interrelacionados entre ellos mismos.
MIEDO A SER RECHAZADO
El ser humano posee indiscutiblemente una necesidad básica de seguridad y de sentirse aceptado (Maslow). Esta necesidad tiene mucho que ver en el proceso comunicativo y en las relaciones interpersonales.
El miedo al rechazo, a la no aceptación, que es un riesgo sentido, va a depender principalmente de dos factores:
- La intensidad de la comunicación, ya que se siente más riesgo en comunicar aquellos elementos que, subjetiva mente, tienen más importancia para el sujeto.
- Las posibilidades de comprensión y aceptación que se perciben del otro. Sería el nivel de confianza que tenemos depositado en la otra persona en ese momento determinado, aunque influirán considerablemente las experiencias pasadas y relaciones interpersonales con ese otro con anterioridad. Ante una mayor posibilidad de ser comprendido y aceptado, menos riesgo se percibe para que se dé el acto comunicativo.
El riesgo siempre va a estar regulado entre la intensidad de la comunicación y la empatía de tal manera que siempre se va a tender a encontrar un equilibrio entre ambos elementos para que el riesgo no suba más allá de los niveles tolerables. De esta manera, si las posibilidades de ser comprendido y aceptado que percibimos en un determinado momento son pocas, la intensidad de la comunicación disminuye para minimizar el riesgo, pasando a hablar de algo más inocuo.
Pero hay que tener en cuenta que, en muchas ocasiones, el hecho de aceptar un riesgo pone al sujeto en el camino para descubrir una comprensión o aceptación del otro que anteriormente no habíamos percibido.
La intensidad la pone uno de los dos interlocutores, es decir, el que inicia la comunicación. La empatía dependerá siempre del que desempeñe el papel del otro. Por ello, cuando uno crea un ambiente de empatía y ese ambiente es percibido adecuadamente, se le permite al otro aumentar la intensidad de su comunicación sin riesgo de verse rechazado. La calidad de una relación interpersonal, para bien o para mal, puede cambiar a partir de uno de los dos.
MIEDO A CAUSAR UNA IMAGEN QUE NO SE CORRESPONDA CON LA PROPIA
La imagen propia tiende a permanecer de una manera estable. Una de las herramientas más utilizadas para mantener esa estabilidad es no arriesgar la propia imagen. El ser humano es consciente de que toda percepción es, a su vez, una interpretación, porque nosotros también interpretamos a los demás con escasos datos. La respuesta cognitiva que se genera entonces es tender a «no ser percibidos» evitando de esta manera la posibilidad de ser evaluados e interpretados.
Cuando anteriormente hablábamos de feedback, se veía que algo que sucede en la comunicación auténtica es que se da una revalidación de la propia imagen, de la cual puede surgir perfectamente una descalificación y la necesidad de introducir correcciones. Éste es un mecanismo generador de ansiedad interior.
MIEDO AL CAMBIO
En este caso, más que tener miedo a comunicarnos, se produce un temor a escuchar con empatía, miedo a cambiar nuestro punto de vista y a adoptar puntos de vista ajenos. Esta visión desde el otro puede cuestionar las propias motivaciones y hacer caer en la cuenta al sujeto de sus propias defensas
La comunicación es un proceso complejo que implica varios elementos clave que interactúan entre sí para transmitir un mensaje de un emisor a un receptor:
1. Emisor:
- Es la persona o entidad que origina el mensaje y lo transmite.
- Codifica la información en palabras, gestos, señales o símbolos para transmitirla al receptor.
2. Receptor:
- Destinatario del mensaje.
- Descodifica el mensaje recibido para interpretar su significado.
3. Mensaje:
- La información, idea o contenido que se transmite.
- Puede ser verbal (hablado o escrito) o no verbal (gestos, expresiones faciales, tono de voz).
4. Canal de Comunicación:
- El medio o el canal a través del cual se envía el mensaje (por ejemplo, habla, escritura, gestos, medios electrónicos).
- La elección del canal puede afectar cómo se interpreta y se comprende el mensaje.
5. Código:
- Conjunto de reglas y símbolos compartidos que se utilizan para codificar y decodificar el mensaje.
- Puede ser un idioma, sistema de señales, terminología específica, entre otros.
6. Contexto:
- El entorno o situación en la que se produce la comunicación.
- Incluye factores como el lugar, el tiempo, el contexto cultural y social que pueden influir en la interpretación del mensaje.
7. Ruido:
- Cualquier factor que pueda interferir con la transmisión o recepción clara del mensaje.
- Puede ser físico (ruidos externos), psicológico (preocupaciones, distracciones) o semántico (malentendidos en el significado de las palabras).
8. Retroalimentación:
- La respuesta o reacción del receptor al mensaje recibido.
- Proporciona al emisor información sobre cómo se recibió y comprendió el mensaje.
9. Contexto Cultural:
- Las diferencias culturales que pueden influir en la interpretación del mensaje, incluyendo valores, creencias y normas culturales.
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La comunicación es un proceso complejo que involucra varios elementos esenciales para que el mensaje sea transmitido y comprendido correctamente. Estos son los componentes básicos que constituyen cualquier acto comunicativo:
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Emisor:
Es la persona o entidad que origina y envía el mensaje. El emisor codifica la información que desea transmitir. -
Receptor:
Es quien recibe e interpreta el mensaje. El receptor decodifica la información para entenderla. -
Mensaje:
Es el contenido o la información que se transmite desde el emisor al receptor. Puede ser verbal, no verbal o escrito. -
Canal:
Es el medio físico o virtual por el que viaja el mensaje, como la voz, el papel, el teléfono, el correo electrónico o las redes sociales. -
Código:
Es el sistema de signos y reglas que utiliza el emisor para construir el mensaje, como el idioma, los gestos o símbolos. -
Contexto:
Es el entorno o situación en la que se produce la comunicación, que influye en la interpretación del mensaje. -
Ruido:
Son las interferencias o distorsiones que pueden dificultar la correcta recepción o interpretación del mensaje, como ruidos ambientales, distracciones o barreras lingüísticas.
Intensidad de la Comunicación
La intensidad de la comunicación se refiere al grado o nivel de energía, frecuencia y profundidad con que se establece la interacción entre emisor y receptor. Esto puede variar según el propósito, el canal y el contexto.
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Comunicación baja intensidad:
Se caracteriza por mensajes breves, poco frecuentes y con contenido superficial. Es común en interacciones informales o cuando la relación es distante. -
Comunicación media intensidad:
Incluye intercambios más regulares y elaborados, con mayor detalle y cierto nivel de interacción emocional o profesional. -
Comunicación alta intensidad:
Implica una interacción constante, profunda y rica en contenido, donde la retroalimentación es rápida y significativa. Es habitual en equipos de trabajo muy cohesionados, negociaciones o situaciones de crisis.