Concepto y generalidades
Compuesto
El agua es el compuesto líquido cuya molécula básica está formada por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno, por ello su fórmula química es H2O
El agua es más importante para la vida que el alimento sólido; una persona puede vivir varias semanas sin comer, pero solo unos días sin beber agua. Se trata de un componente esencial de la sangre, la linfa, las secreciones corporales (líquido extracelular) y las células del cuerpo (líquido intracelular), por ello, más de la mitad del peso de un adulto se debe a este componente. No obstante se produce una pérdida de agua orgánica que se elimina al exterior por distintas vías. En total, se eliminan unos 2500ml de agua al día repartidos de la siguiente forma:
– Pérdida por la piel 600ml
– Pérdida por la respiración 400ml
– Pérdida por la orina 1400ml
Pérdida por las heces 100ml
Es de suponer que toda la cantidad de agua perdida por las vías mencionadas debe ser constantemente repuesta, porque las reservas de agua sobrante en el organismo son muy escasas. Esto no quiere decir que toda el agua que se pierde deba reponerse en forma de líquidos. Hay que tener en cuenta que los alimentos también contienen agua, en mayor o menor proporción. Por ejemplo, la zanahoria contiene un 90% de agua.
El agua en el cuerpo humano
En el hombre el agua constituye cerca de las dos terceras partes de su peso, siento cuantitativamente el componente más importante y su contenido en el organismo se mantiene constante gracias a que está dotado de diversos mecanismos que regulan los aumentos y las pérdidas de agua.
Como porcentaje de la masa corporal, el contenido de agua es mayor en los hombres que en las mujeres y tiende a disminuir con la edad en ambos sexos como consecuencia de los cambios que se producen en la composición corporal (pérdida de masa magra e incremento de grasa corporal), siendo en algunas personas mayores una causa importante de reducción de peso en esta etapa de la vida. Un hombre adulto tien aproximadamente un 60% y una mujer una cantidad próxima al 50%.

Balance hídrico
El balance entre la ingesta de líquidos y las pérdidas es de gran importancia en la vida del individuo y cualquier alteración o desbalance pondría en peligro la vida de éste.
El aporte de agua procede de tres fuentes principales:
– Del consumo de líquidos
-Del agua de los alimentos sólidos pues casi todos contienen una poca o mucha cantidad de agua
– De las pequeñas cantidades de agua que se producen en los procesos metabólicos de proteínas, grasas y carbohidratos.
Las pérdidas de agua incluyen la eliminada por orina, heces, por evaporación a través de la piel y a través de la respiración. Estas pérdidas aumentan considerablemente cuando se produce una mayor sudoración como consecuencia del calor ambiental o de la realización de ejercicio físico intenso y en situaciones de diarrea, infección, fiebre o alteraciones renales.
Consumir cantidades elevadas de agua no supone un riesgo para la salud ya que el exceso es eliminado fácilmente por el organismo. Por el contrario una baja ingesta de agua tendrá efectos negativos en el organismo. La baja ingesta se corrige aumentando el consumo de agua, mediada por la sensación de sed, un mecanismo altamente efectivo que indica cuando es necesario beberla.
Necesidades y requerimientos
Nuestras pérdidas de agua son la suma del agua que orinamos, el sudor, el contenido en la materia fecal y las perdidas insensibles de la piel y la respiración.Para mantener el balance hídrico debemos ingerir al día una cantidad de agua similar a la que eliminamos. Y en situaciones de normalidad estos requerimientos se calculan 1ml/Kcal ingerida para el adulto y 1,5 ml/Kcal ingerida para el niño.
Los niños requieren más líquidos por su relativa mayor superficie acuosa en función del peso corporal, junto a una menor capacidad del riñón para poder concentrar solutos respecto al adulto.
La ingesta media de líquidos recomendada para el lactante es de 1,5 ml de agua/Kcal de consumo energético. Que expresado en relación con el peso corporal es igual a un requerimiento del 50 a 60 ml/kg. de peso en los niños y 150 ml/kg. de peso en los lactantes.
En período de lactancia aumentan las necesidades de líquidos en 750 ml/día extras, debido fundamentalmente a la eliminación a través de la leche materna. Esto supone unos 3,5 l/día, por lo que se aconseja beber un mínimo de 2 litros diarios, siendo el agua mineral natural la bebida más adecuada. Durante el embarazo, también se incrementan ligeramente las necesidades de agua a 30 ml/kg.día. Se recomienda beber de 5 a 8 vasos de agua por 150 ml/día.

En los adultos se calcula el requerimiento de líquidos en función de 1 ml de agua/ Kcal de consumo energético ingerido (35 ml/kg. de peso corporal o 2,5 litros para el varón adulto, con un mínimo recomendado en 1,5 l/día). A partir de los 70 años este calculo se realiza por 35- 45ml/kg de peso corporal/ día, estimando un requerimiento mínimo de 1,5 a 2 litros de agua de bebidas (8 vasos diarios) aún sin tener sed, ya que por lo general en el anciano esta sensación reguladora se ve disminuida.
Comportamiento del agua según los distintos estados fisiológicos
El agua en los primeros años de vida
Los bebés tienen una composición tres veces mayor en su proporción de agua/peso corporal que el adulto. Calculada en el 75% de su peso (Fomon y Ziegler, 1995) Y es imprescindible mantener la normalidad en su hidratación para conservar la vida. Los lactantes con leche materna rara vez necesitan suplementos de agua, pero el agua potable es necesaria para reconstituir fórmulas infantiles. En este sentido, se recomienda preparar los biberones con agua mineral natural, que evite cualquier contaminación microbiana y en especial aguas de mineralización débil que juegan un papel protector del riñón en el recién nacido (Dartois y Casamitjana, 1991). De todas maneras el contenido fluorado de aguas minerales naturales, es especialmente interesante en la fase de formación o crecimiento. Entre los 6 y 13 años de edad, aproximadamente, el fluoruro se incorpora de manera uniforme en todo el tejido y se comporta como un verdadero profiláctico de las caries en las fases previas o inmediatas a la erupción del diente, siempre y cuando el aporte de Flúor se mantenga dentro de la normalidad. La alimentación del niño y las correctas prácticas nutricionales deben garantizar un correcto crecimiento y desarrollo. Pero, además resulta un factor clave a la hora de adquirir los hábitos alimentarios que perdurarán en la edad adulta.
El agua durante el embarazo y la lactancia
Durante el embarazo, se produce un incremento de peso medio entre 11,5 a 12,5 Kg, de los cuales 8 Kg. corresponden a un incremento en agua, 3 kg. en grasa y 1 kg. en proteína. La gestante experimenta una importante retención de líquidos y es frecuente el estreñimiento, por lo cual es imprescindible una correcta hidratación, así como una alimentación sana, rica en fibra y la práctica de ejercicios moderados. El embarazo condiciona una serie de cambios fisiológicos que afectan directamente a las funciones renales y gastrointestinales. Por un lado, hay un alto riesgo de infecciones urinarias. Se produce una mayor cantidad de orina y contrarrestando este efecto, aumenta considerablemente la reabsorción renal de sodio, cloro y agua. Los túbulos renales son incapaces de ajustarse por completo y se eliminan más nutrientes por orina que en una mujer no embarazada. Por otro lado, los cambios gastrointestinales de los primeros meses de embarazo producen una rápida elevación de los estrógenos, frecuentes vómitos y náuseas, que deben ser controlados para evitar la deshidratación. Son muy comunes las situaciones de estreñimiento, pirosis e indigestión ácida por acción hormonal, a causa de la disminución de la motilidad gastrointestinal y la menor frecuencia de actividad física. En los últimos meses la expansión del útero hacia el estómago, sumado a la relajación del esfínter esofágico predispone a una leve regurgitación. La situación planteada, establece nuevamente la necesidad de incrementar el consumo de agua durante la gestación. Un consumo de agua potable adecuado, facilita el trabajo de los riñones, elimina las impurezas del cuerpo y previene infecciones urinarias. El agua limpia el tracto urinario, aumenta el peristaltismo y diluye la orina. El consumo moderado de aguas carbogaseosas bicarbonatadas sódicas, durante situaciones de gestación, respecto a aguas sin gas, no altera el equilibrio hídrico y mineral de la gestante, siempre y cuando sea un embarazo en normalidad y no haga falta la restricción de sodio.
En este sentido se aconseja aguas de mineralización más fuerte, que contengan minerales como calcio y magnesio, necesarios para la constitución de nuevas estructuras óseas y mantener el esqueleto materno. Sólo las embarazadas que padezcan hipertensión o retención anómala, deberán abstenerse de tomar aguas ricas en sodio. Así mismo, en situaciones normales, durante el embarazo se recomienda una ingesta de sodio diaria de 2 a 3 gr. Nunca menor a los 2 gr/día (Mahan y Escott-Stump, 1998) debido a que una reducción generalizada en el embarazo puede ocasionar trastornos en el equilibrio hidrosalino, ya que se ha observado que la restricción estricta de sodio en animales gestantes fuerza el sistema renina-angiotensina-aldosterona hasta el punto de alterarlo. Cabe destacar que las aguas carbogaseosas bicarbonatadas sódicas, equilibran las secreciones y la motilidad del estómago y de la primera porción del intestino, estimulan el peristaltismo y favorecen la secreción de la bilis. Efectos positivos para mejorar el estreñimiento y la indigestión ácida; no así en situaciones de pirosis, distensión, regurgitación, flatulencia o durante las náuseas y vómitos de los primeros meses de embarazo. Con referencia al período de lactancia, la producción de leche requiere una elevada ingesta de fluidos. Aunque no son útiles ingestas superiores a las inducidas por la sensación de sed para aumentar el volumen de leche, debe tenerse presente que en circunstancias de calor intenso, ejercicio vigoroso, etc. la sensación de sed puede alterarse y en este período hay que tener un especial cuidado en garantizar la hidratación.

El agua en las personas de la tercera edad.
El envejecimiento conduce principalmente a una importante variación en la composición corporal del anciano. Disminuye la masa magra, la cantidad de agua corporal y aumenta la proporción de grasa, lo que ocasiona una disminución del metabolismo basal. Por otro lado, la pérdida de masa ósea los hace más susceptibles de fracturas y por lo tanto menor movilidad. Existe un deterioro progresivo de las funciones fisiológicas a nivel digestivo, endocrino, respiratorio, circulatorio, urinario, inmunitario y nervioso. Y se asocia el proceso de envejecimiento con una mayor incidencia de enfermedades crónicas. Entre las problemáticas más comunes, las personas mayores sufren de estreñimiento, deshidratación, osteoporosis, hipertensión o enfermedades cardiovasculares y obesidad. Por lo tanto es imprescindible entre sus recomendaciones garantizar una correcta hidratación así como una dieta equilibrada y adecuada. A los 70 años la capacidad de los riñones de filtrar y eliminar sustancias de deshecho es aproximadamente la mitad que a los 30. Se pierde mucha cantidad de agua por orina y no así el material de desecho, así es que el anciano necesitará más agua para excretar la misma cantidad de urea, sodio, etc, Por otro lado la falta de líquidos en esta edad es muy común al disminuir el agua corporal y la sensación de sed.
«Concepto y generalidades» son términos que se refieren a entender la idea fundamental o esencial de algo y a obtener una visión amplia y básica sobre ese tema.
El «concepto» se refiere a la comprensión abstracta o idea que se tiene sobre algo, es la representación mental que se forma sobre un objeto, fenómeno o tema en particular.
Por otro lado, «generalidades» hacen referencia a las características generales o principales de un tema, aquellas que se aplican de manera amplia y no entran en detalles específicos.
Por ejemplo, si hablamos de la biología, el «concepto» puede ser el estudio de los seres vivos y sus procesos vitales, mientras que las «generalidades» podrían incluir campos como la genética, la ecología, la anatomía, entre otros, sin entrar en detalles puntuales de cada área.
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