Dialogización del relato

Lenguaje
Como hemos visto nada más comenzar, la mímesis del lenguaje hablado fue señalada por Platón en el diálogo dramático que presenta a las personas en su acto social de comunicar y en la poesía que representa el monólogo inspirado del poeta, lo que viene a significar lo mismo. Pero, en razón de su peculiar metafisica, Platón recomienda a los poetas hacer uso de la diégesis en lugar de la mímesis: no es posible imitar sin falsear todos los saberes humanos. A esa crítica se suma el rechazo contra el arte retórica debido a que sustituye la deliberación entre personas que argumentan siguiendo una línea de razonamiento, mientras buscan cooperativamente la verdad, por la estrategia de agitar las pasiones en el auditorio para conseguir su aprobación. Su fundamento sería la mera opinión (doxa).
Tal postura, expresada con frescura en los diálogos de la primera época, incluyendo el magistral Symposion, viene a coincidir al cabo de muchos siglos con la demanda del personalismo dialógico (Martin Buber, Gabriel Marcel, Emmanuel Mounier), en el marco trascendental de la relación con el Tú humano/divino; así como con la 156 teoría de la acción comunicativa, que elude la metafísica para reducir el diálogo a un esquema formal y universalizable: todos nos orientamos al entendimiento en la comunicación cotidiana y en los discursos especializados. Aristóteles asumió parcialmente la teoría platónica del logos, cuando convirtió en sistema las ciencias del discurso. La poética es la técnica de la mímesis, que se orienta a conseguir su propio fin en la audiencia, dentro del marco del ritual sagrado: la purificación de las pasiones. La retórica es la técnica del persuadir, que busca conseguir la evaluación positiva del público sobre un argumento, aunque utiliza recursos poéticos para convencer a su auditorio (el entimema, la narratio, la elocutio), por lo que decididamente no sirve para buscar la verdad.
Instrumentos

Por último, la lógica (el Organon) es concebida por Aristóteles como el instrumento apropiado a la argumentación entre filósofos, ya sea para examinar la verdad o la falsedad de una opinión (la dialéctica), ya sea para desarrollar un axioma de modo deductivo (la analítica). El artista medieval de la dialéctica, Tomás de Aquino, desarrolló todas sus posibilidades al confrontar los argumentos recibidos de la tradición, la cristiana como la musulmana, tanto la teología como el Filósofo (Aristóteles), e intentó extraer de ellos su parte en la verdad. Cada una de las quaestiones de la Suma teológica consiste en la escenificación imaginaria de un diálogo entre pensadores de distintas épocas y culturas. Sin embargo, en el humanismo renacentista encontramos algunos autores que se preocupan de manera declarada por volver a la realidad desde el mundo de las ideas, el escenario virtual de las opiniones en la propia mente o entre filósofos: además de la conversio ad phantasmam, una conversio ad personam. Erasmo, Tomás Moro, el humanismo hispánico (Fernando de Rojas, 157 Alfonso de Valdés, Cervantes), así como otras tentativas (Rabelais, Grimmelhausen, etc.), parten de la cultura escrita (los diálogos y el romance: novela de caballerías, novela erótica) y de las tradiciones orales en la cultura popular (los “coloquios”, las narraciones, el teatro cómico)172, para relatar el encuentro interpersonal y el contraste de las voces sociales, por medio del desarrollo técnico de la narración: el discurso referido o citado a través del estilo directo, el estilo indirecto o el estilo indirecto libre.
Como ya dije, este último tipo era llamado por la retórica dialogismós o sermocinatio (una “figura” decorativa), pero se convirtió desde entonces en una forma global: el relato dialógico. El monólogo de un personaje o, con más frecuencia, el discurso del narrador, introducen constantemente fragmentos de otra enunciación: otras voces, otros textos, distintos estilos o códigos sociales. Ya señalé al principio, aunque parezca inverosímil, que una fuente principal de ese nuevo realismo era precisamente la tradición bíblica y, en concreto, el evangelio de Marcos. La causa de que algunos lectores se muestren perplejos es que hemos asociado, por causas históricas o personales, los fundamentos del cristianismo con la mentalidad autoritaria y el pensamiento dogmático. Aunque la textura dialógica ha caracterizado los mejores frutos de la novela moderna, no había sido estudiada de modo suficiente hasta Mijail Bajtin173.
La «dialogización del relato» es un concepto que se utiliza en la teoría literaria y lingüística, especialmente asociado con el pensamiento de Mijaíl Bajtín, un destacado teórico ruso del siglo XX. La dialogización se refiere a la presencia y la interacción de múltiples voces y perspectivas en un texto literario o discurso, lo que da lugar a un diálogo o conversación dentro de la obra. A continuación, se explican algunos aspectos clave de la dialogización del relato:
- Multiplicidad de Voces: La dialogización implica que un texto no es una voz única del autor, sino que incorpora múltiples voces y perspectivas. Estas voces pueden ser representadas a través de personajes, narradores, puntos de vista, estilos de lenguaje y discursos diferentes en la obra.
- Interacción de Voces: Las voces en un texto dialogizado interactúan entre sí, a menudo en conflicto o contraposición. Esto crea una dinámica en la que las distintas perspectivas y valores se enfrentan y se ponen en cuestión.
- Polifonía: La polifonía es un concepto relacionado con la dialogización y se refiere a la coexistencia de voces múltiples en una obra literaria. Bajtín argumentó que la polifonía enriquece la profundidad y la complejidad de una obra, ya que permite una exploración más completa de temas y puntos de vista.
- Construcción de Personajes: Los personajes en una narrativa dialogizada a menudo tienen voces y personalidades distintas, lo que les permite expresar sus propias perspectivas, deseos y conflictos. Esto crea personajes más tridimensionales y realistas.
- Interacción Autor-Lector: La dialogización también se extiende a la interacción entre el autor y el lector. El lector se convierte en un participante activo en el proceso de interpretación, ya que debe navegar y dar sentido a las múltiples voces y perspectivas presentes en el texto.
- Géneros Literarios: La dialogización puede manifestarse de diferentes maneras en distintos géneros literarios. Por ejemplo, en la novela, se pueden explorar múltiples voces y puntos de vista a lo largo de una narración extensa, mientras que en un cuento corto, la dialogización puede ser más sutil pero igualmente significativa.
- Política y Ideología: Bajtín también consideró la dialogización como un medio para abordar cuestiones políticas e ideológicas en la literatura. Al permitir que múltiples voces se expresen en una obra, se pueden cuestionar y debatir ideas sociales y culturales.
La dialogización del relato enriquece la literatura al crear obras más ricas y complejas que reflejan la diversidad de perspectivas y experiencias humanas. Además, invita a los lectores a participar activamente en la interpretación y el análisis de la obra, lo que contribuye a una comprensión más profunda y matizada del texto literario.
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