Desear fuertemente algo que valga la pena

Historia
Hemos tratado de sumar personas y de sumar convicciones, porque sabíamos que la historia daba cuenta de que muchas utopías habían resultado futuras realidades. Lo más desafiante en estos años fue imaginar un espacio que alojara sueños de muchos otros. Después de 10 años, agradecemos enormemente haber tenido la oportunidad de ser parte de algo tanto más grande que aquello que habíamos imaginado alguna vez. Así que ahora, con más convicción que nunca, les decimos a todos aquellos y aquellas que quieran cambiar el mundo que hay un solo camino: intentarlo y no intentarlo solos.
Desear fuertemente algo y generar desde ahí visiones para que los deseos puedan ser compartidos con otros que también desean. Desafiar esas visiones con acciones que las pongan en práctica ya mismo. Desconfiar de la fuerza de las acciones y desarrollar organizaciones e instituciones alrededor de ellas: aquí, algo ya habrá empezado a transformarse, más allá de nosotros. Cuando esas instituciones sean fuertes, desconfiar de ellas, pensarlas de nuevo, arrancarse las medallas de los logros y promover movimientos, flujos, redes, un nuevo campo moral y político donde, por primera vez, nos encontremos con los otros, los diversos, aquellos con los que no habíamos contado, que nos harán verdaderamente fuertes a nosotros y verdaderas a nuestras causas.
Responsabilidades
Las personas tenemos una responsabilidad a la altura de nuestro poder de acción. Y ciertamente la responsabilidad de los colectivos es mayor. Zambullámonos en ellos porque allí seremos mejores, estaremos más protegidos y, además, aprenderemos de nuestros errores. Debemos entender que escuchar y tener autocrítica es sólo parte de la exigencia, la otra es tener intuiciones y convicciones a la altura de lo que se desea y no asegurar la realización de lo que se desea por caminos conocidos.

Eso nos llevará a lugares previsibles… y resulta ¡que estábamos construyendo nuevas instituciones para amparar lo nuevo! Jessica Maciel, joven bailarina de Crear, dijo hace poco: “Aquí tenemos la oportunidad de crear con otros algo propio”. Aprendamos de los jóvenes, aferrémonos a todo lo que tenemos en común y a nuestras visiones del porvenir para hacer realidad muchos más espacios abiertos a una nueva cultura, a una nueva pedagogía social y a una nueva manera de entender la participación democrática.
Transformación
¿Qué es lo que aún no hemos creado en y entre nosotros para que la tan necesaria transformación sea una fiesta? ¿Qué alegría puede provenir de lograr que hacer, sentir y pensar sean alguna vez una misma cosa? Si queremos un mundo de belleza, justicia y paz debemos reaccionar ya, caminar con los que nunca caminamos, avanzar por donde nunca anduvimos. Otro mundo es posible, simplemente, porque podemos ser capaces de tomar juntos nuevos riesgos …. ¡de nosotros depende!
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