Derribando las murallas

Derribando las murallas

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Para terminar, me gustaría compartir con ustedes esta última idea. Para sobreponernos a las verdaderas dificultades de la vida necesitamos, sin duda, de la persistencia y la tenacidad. Sobre la base de mi propia experiencia, puedo decir que para sortear los aparentes límites que me impuso la vida, he debido cruzar seis puentes, que me permitieron llegar a ser éste que hoy soy: El reconocimiento. Cruzar este puente significa darnos cuenta de que todo tiene un sentido, de que nada en la vida está librado al azar, sino que la vida nos presenta diferentes situaciones para que nuestra alma pueda crecer. Son distintas oportunidades que se nos dan para poder desarrollar nuestros dones en beneficio de un bien mayor. Darnos cuenta de qué es lo que podemos cambiar y qué no, y trabajar en nosotros mismos para fortalecer el carácter y reconocer esta diferencia. La aceptación de la realidad.

Derribando las murallas

Aceptar que la vida es como es, y es perfecta. Que todo está en el lugar que debe estar para posibilitar nuestra evolución. Todo no es más que una proyección de nuestros propios modelos mentales, por lo tanto, el trabajo estará en entrenar la mente para que sepa ver. ¿Cuál es el paradigma que nos rige en esencia: dualidad o unidad? De este autoconocimiento dependerá nuestro éxito futuro. El perdón. Perdonar a los demás, sabiendo que todas las acciones suelen realizarse creyendo que es lo mejor para ese momento y lugar, con un determinado nivel de conciencia. Y perdonarnos a nosotros mismos por la misma razón. Esto mismo se aplica al mundo en general. El agradecimiento. Agradecer lo que nos suceda, siendo conscientes de la oportunidad que tendremos para producir transformaciones. Agradecer también a todas las células que hacen posible que hoy estemos donde estamos. Aquí me refiero a quienes, por generaciones, nos transmitieron su experiencia y hoy conforman nuestro ADN, a nuestros maestros de vida y a los compañeros de equipo en la tarea cotidiana.

 

Práctica 

La puesta en acción. Llevar a la práctica estos enunciados filosóficos es la forma de demostrar que realmente comprendemos el por qué de las cosas. Es comprometernos con el sentido de sabernos seres humanos. La fe. Tendremos fe si confiamos en que existe un orden mayor y que las cosas ocurren por algún motivo. Está en nosotros hacer el mayor esfuerzo, jugarnos con todo por lo que creemos valioso y utilizar las maravillosas herramientas con las que contamos para alcanzar las causas más nobles, pero sin la expectativa de apegarnos a los resultados. Lo que finalmente pase está más allá de nuestro alcance, aunque si preservaramos en nuestro trabajo y tenemos fe, es probable que el esfuerzo rinda frutos y la intención se convierta en realidad.

Derribando las murallas

Así, cruzando estos puentes, estaremos en condiciones óptimas para planificar, armar equipos de trabajo, desplegar nuestro potencial y cambiar el mundo. Me gustaría terminar con una frase de Sathya Sai Baba que sintetiza, en pocas palabras, el camino que me he propuesto: “Siembren una acción y cosechen una tendencia, siembren una tendencia y cosechen un hábito, siembren un hábito y cosechen un carácter, siembren un carácter y cosechen un destino”.

 

«Compartir» es un término que se refiere a la acción de dar, proporcionar o distribuir algo con otros, ya sea material, información, experiencias o emociones. Compartir implica poner a disposición de otras personas lo que uno tiene o sabe, ya sea de manera desinteresada o con un propósito específico. Esta acción puede tener múltiples formas y aplicaciones en diferentes contextos. Aquí hay algunas de las maneras en que se puede entender el concepto de compartir:

  1. Compartir conocimientos: Proporcionar información, habilidades o experiencias a otras personas para ayudarlas a aprender o resolver problemas.
  2. Compartir recursos: Dar acceso o proporcionar cosas materiales, como alimentos, ropa, dinero o bienes, a quienes los necesitan.
  3. Compartir tiempo: Dedicar tiempo y atención a otras personas, como amigos, familiares o miembros de la comunidad, para estar juntos y disfrutar de momentos significativos.
  4. Compartir emociones: Expresar y compartir sentimientos y experiencias personales con otros para establecer conexiones emocionales y brindar apoyo.
  5. Compartir en redes sociales: Publicar contenido, como fotos, videos o pensamientos, en plataformas de redes sociales para que otros lo vean y se relacionen con él.
  6. Compartir responsabilidades: Trabajar en equipo para abordar tareas o proyectos compartidos, donde cada miembro del grupo contribuye con su parte.
  7. Compartir en línea: Compartir archivos digitales, enlaces, recursos en línea u otros contenidos a través de la web con otras personas.
  8. Compartir la alegría y el éxito: Compartir momentos felices y logros personales con amigos y seres queridos para celebrar juntos.
  9. Compartir perspectivas: Intercambiar opiniones, ideas y puntos de vista con otros en una conversación constructiva.
  10. Compartir responsabilidades cívicas: Participar en actividades cívicas, como votar, para contribuir al bienestar de la sociedad.

 

Editorial Luis Bonilla. Expertos en enseñanza, formación a distancia, tutores cualificados y con variedad de cursos online.

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