La comunión estética

Aprendizaje
El aprendizaje más profundo y proporcionado a la existencia humana consiste en la comunión, no sólo entre personas que se relacionan en la vida cotidiana, por medio del diálogo, la amistad, la sexualidad, la familia, la comunidad, las religiones, sino también en el espacio y el tiempo virtuales de la obra estética verbal, sea oral, sea literaria. En un sentido moderno, la comunión se realiza entre la audiencia y la obra. Tanto la comunicación, cuanto la comunión, su mayor logro (intensidad, profundidad, permanencia), sólo llegan a darse entre dos interlocutores, o bien entre autor y lectores, gracias a la obra. Es el texto el que produce el símbolo, con cierta independencia del diseño autorial, gracias a la potencialidad del mundo de la vida sobre el que se sustenta nuestra capacidad de interpretar: tradiciones, lenguajes (códigos, presuposiciones), formatos narrativos, mundos posibles, modelos de mundo.
Pues bien, la comunión con el símbolo, antes que a través suyo, permite que las personas puedan completar los perfiles de una figura que ya conocían o sustituirla por otra, total o parcialmente. Lo esencial, sin embargo, es que esa figura les atañe íntimamente a ellos mismos, a cada uno de nosotros. Son nuestras imágenes y conceptos de lo humano o nuestras imágenes y sentidos consustancialmente humanos. Es más, la trascendencia que el símbolo revela 7 respecto de ambos interlocutores, autor y audiencia, abre radicalmente el mundo compartido a la trascendencia de la comunión con el Misterio. Formación de la persona y construcción del personaje El modo concreto en que se realiza el aprendizaje pasa por la forma del personaje estético, hacia quien se dirige la empatía y las distintas formas de identificación de la audiencia, sobre las que trataré en este ensayo. En realidad, cualquier acto humano de comunicación construye un personaje, al mismo tiempo que hace posible la formación de la persona. Puesto que los seres humanos somos lenguaje, es decir, construimos los mundos de la cultura y a nosotros mismos por medio de los lenguajes, gracias a la relación interpersonal, podemos afirmar con bastante certeza que resulta imposible separar esas dos facetas del aprendizaje mediado por la cultura: persona y personaje, la formación de la persona y la construcción del personaje, de similar manera que los símbolos, cuya virtud nos permite comunicarnos y llegar a comunión, se forman de un significado y de un significante: un interpretante siempre vivo, en estado de constante creación.
El personaje
El personaje es el modo en que la persona se re-presenta en un acto comunicativo y simbólico, es decir, el ser para los otros, en cada situación y en contextos sociales distintos. El personaje de una ficción no se refiere a una persona concreta, sino a quienes lo interpretan. Cierto que la dicotomía filosófica entre cuerpo y alma era manifestación de un hiato entre las personas y sus respectivos personajes, que la doctrina dualista convierte en insalvable. La expresión más fiel de esa herida, en forma de clamor subjetivo o desesperación objetiva, ha narrado la experiencia del ser 8 humano cuando se contempla traspasado y roto por una insoportable mentira: Calderón, Jean Paul, Schopenhauer, Beckett, Cioran, el teatro del absurdo. Los personajes del soldado, el desterrado, el nómada, el extraviado, el preso, el esclavo, el moribundo no pueden ser asumidos –de hecho, no lo son, en el acontecer cotidiano- por ninguna persona como fruto de su libertad, excepto si renuncia a construirse a sí mismo/a o se autodestruye. La pasividad impuesta por una estructura represiva es un trance que acaba por devorar la vida cuando se prolonga sin redención sensible. A pesar de la doctrina, no se me olvida que el personaje de Jesús (y probablemente su persona) no deseaba ser torturado ni crucificado. Lo que decide es no huir, para evitar que la violencia se descargue sobre sus amigos. Tales símbolos nos obligan a reflexionar sobre las máscaras que impiden la relación humana o la reducen a un ritual sin sentido, como si la vida fuera un accidente de la nada.

Que el arte consista necesariamente en símbolo y que la persona tenga como signo sensible el personaje tendría como consecuencia un mundo opaco y haría que la comunicación fuera imposible, si jugamos a anular la creatividad de las palabras y la apertura de los mundos, bajo el dominio pragmático de la propaganda o de una ideología subyacente. La vida es sueño es una obra consumada porque permite denunciar una teología del odio al mundo, patriarcal y parricida, al mismo tiempo que muestra los efectos de esa misma metaficción. La ficción y la acción están muy imbricadas, pero no se confunden. No todos los actos son ficciones, aunque sean actuaciones de un texto, gracias al cual nos alcanza. En un sentido no reductor, tanto el autor como la audiencia son intérpretes del mismo texto, incluso cuando el autor lo actúa/interpreta por 9 primera vez. En la actuación hay un grado de fingimiento inerradicable, por el que no debería abominar de la condición humana, excepto si confieso ser gnóstico o puritano, para odiar lo imperfecto, en vez de reconocerme aprendiz por causa de la imperfección. No todo arte es ficción, ni la ficción puede ser eterna meta-ficción, excepto en lo que tiene de acto y, por tanto, de memoria entramada con todo lo que existe. La vida contiene a la ficción y la hace posible, como nos decía el sentido común. Lo que comparten ambas es la imitación de otros seres, del Ser-Otro, sobre lo cual hablaré con detenimiento. Además, la vida también ocurre dentro de unos límites, desde un principio a un final. Las ficciones son un campo de pruebas que recrea la experiencia vital, como también los sueños, en cierto modo. Pero la libertad y la responsabilidad distinguen a la persona respecto del personaje, la vida de la ficción. De ahí que podamos expresar la angustia con un grito que hace temblar el cosmos cuando somos privados de ambos fundamentos. Por el contrario, un ser libre sin ser responsable, como lo han fabricado los imperios a costa de sacrificar a otros humanos, es incapaz de aprender nada más que el uso de sus instrumentos, junto con los gestos que caracterizan a una máscara: una función en el sistema. Tampoco las ficciones le dicen nada, a no ser que se adapten a la forma de su monólogo. Así pues, el personaje fingido es una de las principales versiones de nosotros mismos que las personas podemos construir. Pero también podemos no fingir.
Formación
La formación de la persona tiene inevitablemente que diferenciar entre esas dos posibilidades: el personaje ficticio (verosímil o fantástico) y el personaje sincero. Lo que podría llamarse el personaje onírico se sitúa en un terreno intermedio entre ambos: la ficción involuntaria, que saca a la luz deseos 10 reprimidos o intenciones estratégicas. Pero no somos responsables de lo que soñamos excepto si lo interpretamos como una profecía. A su vez, la sinceridad sólo es fingimiento cuando se convierte en otro personaje: el engañador. Discernir entre las actuaciones que realizamos: sinceridad, fingimiento, engaño, es parte del aprendizaje que la obra estética hace posible, por cuanto trae consigo un alto grado de reflexividad, mucho mayor que cualquier otra especie de comunicación, acerca de lo que la persona es, hace, sabe, dice, en cada acto. No sólo la narración o el drama, también la lírica, construyen uno o varios personajes y sirven de medio a la formación de la persona en cada uno de nosotros: autores, audiencia, lectores. En realidad, las grandes obras trascienden la frontera entre los géneros, de modo que el personaje abarque muchas de las dimensiones de la persona, ya sea un drama de Shakespeare, una novela de Cervantes, una seguidilla o un evangelio. Aún así, la persona no se expresa completamente en una sola obra. Ni siquiera se agota en muchas, como es bien sabido por autores y lectores.
a comunión estética se refiere a la experiencia compartida de apreciar y disfrutar de una obra de arte o una expresión artística en un contexto social o colectivo. En esta experiencia, las personas se conectan y comparten sus respuestas emocionales, intelectuales o espirituales a la obra, lo que puede crear un sentido de conexión y comunidad.
Aquí hay algunos aspectos clave de la comunión estética:
- Experiencia Compartida: En la comunión estética, varias personas experimentan y se involucran con una obra de arte al mismo tiempo. Esto puede ocurrir en un museo, una galería de arte, un teatro, un concierto o cualquier otro lugar donde se presente la obra.
- Interacción Social: Durante la experiencia de comunión estética, las personas pueden interactuar entre sí, discutir sus impresiones y compartir sus perspectivas. Estas interacciones pueden enriquecer la comprensión y la apreciación de la obra.
- Respuestas Emocionales: Las obras de arte a menudo evocan respuestas emocionales profundas en las personas. La comunión estética permite que estas respuestas se compartan y se comuniquen, lo que puede fortalecer los lazos emocionales entre los participantes.
- Enriquecimiento Personal: La experiencia de comunión estética puede enriquecer la vida personal de cada individuo al proporcionarle nuevas perspectivas, inspiración y emociones. También puede fomentar la reflexión y la introspección.
- Conexión Cultural: La comunión estética puede conectar a las personas con su cultura, historia y tradiciones compartidas. La apreciación de obras de arte que reflejan la identidad cultural de un grupo puede fortalecer el sentido de pertenencia y comunidad.
- Diversidad de Perspectivas: Diferentes personas pueden interpretar una obra de arte de manera única y personal. La comunión estética reconoce y valora esta diversidad de perspectivas, lo que puede enriquecer la comprensión colectiva de la obra.
- Celebración de la Creatividad: La comunión estética celebra la creatividad y la expresión artística. Puede inspirar a las personas a explorar su propia creatividad y a participar en actividades artísticas.
En resumen, la comunión estética es una experiencia enriquecedora en la que las personas comparten y se conectan a través de la apreciación de obras de arte y expresiones artísticas. Esta experiencia puede tener un impacto emocional y cultural significativo, promoviendo la comprensión, la reflexión y la apertura a nuevas perspectivas.
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🔹 1. ¿Qué es la Comunión Estética?
La comunión estética ocurre cuando una persona experimenta una profunda conexión con una obra de arte, una narración, una experiencia educativa o un proceso creativo. No es solo un acto intelectual, sino una inmersión emocional y sensorial en el aprendizaje.
💡 Ejemplo: Un estudiante que se conmueve al leer un poema y, a partir de esa emoción, comprende su significado de una manera más profunda.
🔍 Características de la Comunión Estética:
- Implica emoción y sensibilidad en el aprendizaje.
- Se basa en la percepción de la belleza y la armonía en el conocimiento.
- Conecta lo racional con lo intuitivo y lo creativo.
- Fomenta el pensamiento crítico y la interpretación personal.
🔹 2. La Estética como Puente en el Aprendizaje
📌 1. Aprendizaje a través de la experiencia sensorial
El conocimiento no solo se adquiere con la razón, sino también con la percepción sensorial.
💡 Ejemplo: Un estudiante de historia que visita un museo y, a través de la observación de artefactos antiguos, comprende mejor una época.
📌 2. La emoción como catalizador del conocimiento
La emoción intensifica la memoria y la comprensión. Un aprendizaje que conmueve es más difícil de olvidar.
💡 Ejemplo: Una película histórica puede generar más impacto en un estudiante que un libro de texto, al conectar con su sensibilidad.
📌 3. La creatividad y la expresión personal
La comunión estética permite que cada individuo interprete y exprese el conocimiento de forma única.
💡 Ejemplo: Un estudiante que crea una pintura inspirada en un concepto filosófico lo internaliza de manera más profunda.
🔹 3. Aplicaciones de la Comunión Estética en el Aprendizaje
🔍 En la Educación:
- Uso del arte en la enseñanza para estimular la creatividad y la reflexión.
- Narrativas y relatos que permiten a los estudiantes conectarse emocionalmente con los contenidos.
- Aprendizaje multisensorial, combinando imágenes, sonidos y palabras para reforzar el conocimiento.
🔍 En la Filosofía y la Literatura:
- La experiencia estética en la lectura: No solo importa el contenido, sino la forma en que se narra.
- El impacto de la poesía y la música en la construcción del pensamiento.
🔍 En la Cultura y la Sociedad:
- El arte como medio de transmisión de valores y tradiciones.
- La belleza como elemento que une comunidades y genera identidad.