Deseos y pasiones

Descubrimiento
Los neurólogos Vittorio Gallese y Giacomo Rizzolatti descubrieron durante los años noventa que una parte del cérebro (la sección F5 del córtex pre-motor) se muestra dinámica tanto cuando el sujeto actúa como cuando observa la misma acción en un congénere. Son las “neuronas espejo”, cuyo funcionamiento podría ser la base orgánica de la actividad mimética en los seres humanos55. Desde luego, esas mismas neuronas están actuando para que se difunda la teoría del antropólogo y crítico literario René Girard sobre la mímesis, concretamente en el ámbito de la psicología empírica. A sus obras me refiero en diversos lugares de este ensayo. En toda relación entre un maestro y un aprendiz, los deseos se comunican del uno al otro. Más allá de los impulsos indefinidos de la líbido, el deseo adquiere forma por medio de la imitación. Pero el “deseo mimético” puede desviarse cuando el aprendiz pretende arrebatar el objeto (mímesis de apropiación) o bien ocupar a la fuerza el lugar del maestro (mímesis de antagonismo) y, simultáneamente, cuando el maestro transmite al 55 Vid. SCOTT M. GARRELS, “Imitation, Mirror Neurons and Mimetic Desire: Convergence Between the Mimetic Theory of René Girard and Empirical Research on Imitation”, Contagion, 12-13 (2004), 47-86, disponible en http://girardianlectionary.net/covr2004/garrelspaper.pdf. 65 aprendiz un mensaje contradictorio: imítame, aunque nunca podrás llegar hasta mi altura.
El resultado en el pensamiento de ambos es un “doble vínculo” de amor y de odio, que se traduce en una rivalidad por poseer el objeto de su atención, hasta que la violencia acumulada se descarga sobre un tercero: el chivo expiatorio. La idolatría generada entre los rivales transforma el deseo mimético en “metafísico”: el ansia de acaparar el sentido hasta borrar la existencia del otro. Así pues, la ocupación de Girard no ha consistido en elaborar una teoría del desarrollo humano por medio de la mímesis, sino, más bien, acerca de sus patologías. Para elaborar una teoría general sería también necesario ocupar otras zonas del cerebro, hasta reconocer simultáneamente las aportaciones de diversas corrientes de investigación en orden a que comprendamos y expliquemos la mímesis dentro de un contexto global (personal, interpersonal y social), además de en el estrecho esquema del “deseo triangular” que ha trazado Girard: la relación de dos sujetos, maestro y aprendiz, con un objeto de valor. Hay otras formas de imitar, que se hacen intuitivamente perceptibles.
Símbolos

En la vida cotidiana, la imitación mediada por símbolos, para la adquisición de un lenguaje, no sitúa al par más capacitado en una relación dialéctica frente al aprendiz, como “posesor del objeto”. El lenguaje fluye sin apropiación, excepto en casos patológicos. La imitación de el-la otro en calidad de agente que nos ayuda a iniciarnos en la práctica compartida, dentro de una esfera social de comunicación, no comunica solamente un sistema simbólico, sino cualquier regla en un juego de lenguaje. En una relación afectiva y duradera (padre/madre-hijo/a, hermano mayor-menor, maestro-discípulo, amigos, 66 amantes), la imitación persona-persona no se centra en un objeto, sino en la práctica simbólica del Tú en todas sus manifestaciones. Sólo si la relación es injusta y subordinante hasta la humillación tendrá lugar el desvío del deseo para convertirse en ansia de suplantación o, simplemente, para emanciparlo.
Por supuesto, también esas formas cotidianas pueden perder su realidad personal o hacerse conflictivas, pero la perversión no dependerá necesariamente del esquema triangular: es decir, la imitación del deseo del otro (deseo mimético) o el deseo “metafísico” de suplantar al posesor del objeto, a través de un proceso de rivalidad y violencia crecientes. El daño a la integridad del otro puede consistir en tratarlo como a un objeto manipulable, despersonalizarlo como a una máquina, identificarlo con la función en el colectivo, es decir, privarlo del afecto y de los valores emotivos que son propios de una relación interhumana. La mayoría de nuestras relaciones sociales adolecen de humanidad por falta de deseo, no por exceso.
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🔹 1. Los Deseos: Impulsos que Guiarán Nuestras Acciones
📌 ¿Qué son los deseos?
Los deseos son anhelos o necesidades que surgen en nuestra conciencia y nos mueven a actuar para alcanzarlos. Son aspectos fundamentales del comportamiento humano que nos dirigen hacia lo que percibimos como necesario o placentero.
💡 Ejemplo: El deseo de tener éxito en una carrera profesional puede llevar a una persona a estudiar, aprender nuevas habilidades, o desarrollar nuevas ideas.
🔹 2. Las Pasiones: Fuerzas Emocionales que Encienden la Acción
📌 ¿Qué son las pasiones?
Las pasiones son deseos intensificados que dominán nuestra voluntad de manera más profunda, influenciando nuestras decisiones, emociones y comportamientos. Son fuerzas más potentes y absorbentes que nos pueden motivar a actuar de manera más determinada y persistente.
💡 Ejemplo: Una persona apasionada por la música puede dedicar toda su vida al estudio de un instrumento, sacrificando tiempo y esfuerzo para mejorar, sin importar las dificultades.
🔹 3. El Descubrimiento de los Deseos y Pasiones: Proceso de Autoconocimiento
📌 3.1. El Reconocimiento de lo que Queremos
El descubrimiento de nuestros deseos y pasiones es el proceso por el cual llegamos a conocernos mejor, identificando lo que realmente nos importa y lo que nos motiva profundamente. Este es un proceso que involucra tanto la reflexión interna como la interacción con el entorno.
💡 Ejemplo: Al probar diferentes actividades, como leer, practicar deportes o pintar, una persona puede descubrir que tiene una profunda pasión por el arte, lo cual no había considerado antes.
📌 3.2. La Exploración de las Motivaciones
La clave para descubrir nuestros deseos y pasiones es la exploración continua. No siempre sabemos de inmediato lo que queremos o lo que nos motiva. A menudo, es necesario experimentar diferentes contextos, aprender de los fracasos, y ajustarnos a lo largo del tiempo.
💡 Ejemplo: Un estudiante de ingeniería podría descubrir, después de varios proyectos, que su verdadera pasión es la resolución creativa de problemas, y no tanto la matemática teórica.
🔹 4. La Transformación de los Deseos en Pasiones
Al reconocer y explorar nuestros deseos, estos pueden transformarse en pasiones si se cultivan de manera constante y se siguen con dedicación. Las pasiones, por su intensidad, tienen un gran poder transformador en nuestras vidas, guiándonos a lograr cosas que antes nos parecían inalcanzables.
💡 Ejemplo: El deseo de aprender una lengua extranjera puede convertirse en una pasión que conduzca a viajar, estudiar en el extranjero, y conectarse profundamente con diferentes culturas.
🔹 5. La Integración de los Deseos y Pasiones en la Vida Cotidiana
La armonización de nuestros deseos y pasiones con nuestra vida diaria es clave para mantenernos motivados y felices. Tomar conciencia de lo que nos apasiona y perseguirlo de manera equilibrada puede ser una vía para una vida plena y satisfactoria.
💡 Ejemplo: Una persona que descubre su pasión por la escritura puede integrar la escritura en su vida diaria, ya sea como una actividad profesional o como un hobby que le proporcione satisfacción personal.