El saber-hacer docente

El saber-hacer docente

Retomando lo discutido con anterioridad, los formadores coinciden en que para ser formador de OPD se necesita una serie de habilidades centradas principalmente en el vínculo que une a esta asignatura con la escuela secundaria.

En términos de lo que plantea Tardif (2004), los saberes de los docentes están en íntima relación con su trabajo y existe un sincretismo entendido desde la enseñanza que le exige al profesor la capacidad de utilizar cotidianamente un vasto conjunto de saberes compuestos. En este sentido, el saberhacer puede estar vinculado con la actitud, pues si bien en sus respuestas mencionan diferentes habilidades que han desarrollado en el marco de las exigencias propias de la asignatura, están muy vinculadas con ciertas actitudes. Por ejemplo, 100% de las profesoras reconoce que la capacidad de gestionar y establecer acuerdos con los directivos y docentes de la secundaria es una habilidad que en este momento predomina en ellas; pero para lograrlo, se requiere también de ciertas actitudes para poder mantener “las puertas abiertas” en las escuelas de práctica, como se menciona en los siguiente testimonios: Procesos formativos y prácticas de los formadores de docentes 78 “Me considero una persona… buena gestora, sociable, tolerante, flexible, y trato de conciliar los intereses del titular con los que yo tengo para con mis alumnos… con tal que los dejen practicar… pero la intención, bueno, ha sido siempre mi intención mantener las puertas abiertas de la normal, pero también como personas con los directivos”. “Soy muy formal para llegar a acuerdos con los directivos y docentes de secundaria en cuanto a la puntualidad, amabilidad, buena presentación, respeto y compromiso tanto para preparar a los alumnos antes de irse de práctica como para visitar a todos durante las jornadas de práctica”.

Además, refieren que saben definir técnicas y estrategias didácticas, vincular la teoría con la práctica, planificar, elaborar y usar materiales didácticos y a la vez saben enseñar al estudiante normalista a realizar estas tareas; asimismo, establecer contratos didácticos y resolver los problemas que se presenten tanto con los estudiantes como en la escuela secundaria. No obstante que la asignatura exige acompañar al estudiante a sus prácticas y esta actividad a la vez implica la tarea de observar y orientarlos en el proceso de reflexión de éstas, sólo dos profesoras reconocieron contar con este saber. Los saberes procedimentales, como se observa, no pueden desligarse de los saberes curriculares, pues la asignatura de OPD implica orientar a los estudiantes en el proceso de planificación, ejecución y reflexión de la práctica, exigencias propias del plan de estudios y de los programas de la asignatura. Sin embargo, estos acompañamientos son distintos en función de cada una de las profesoras, de su experiencia, pero también de su formación académica que constituyen, a la vez, una serie de saberes profesionales asociados tanto con sus “fuentes y lugares de adquisición como con sus momentos y fases de construcción” (Tardif, 2004: 50). Los saberes disciplinares y curriculares Entendemos por saberes disciplinares todos aquellos que les permiten sustentar teóricamente su práctica educativa y que han sido construidos a través de su formación inicial y continua. Para Tardif (2004: 30): Además de los saberes producidos por las ciencias de la educación y de los saberes pedagógicos, la práctica docente incorpora también unos saberes sociales definidos y seleccionados por la institución universitaria. Estos saberes se integran igualmente en la práctica docente a través de la formación (inicial y continua) de los maestros de las distintas disciplinas ofrecidas por la universidad…

El saber-hacer docente

Los saberes de los formadores en los espacios de observación y práctica docente Los saberes curriculares son aquellos de los cuales se va apropiando el formador sobre los planes y programas de estudio que la práctica misma le exige aprender y aplicar de forma cotidiana (Tardif, 2004). En este grupo de saberes, los más valorados para los formadores son los psicopedagógicos, entre los que ubican los conocimientos sobre la psicología del aprendizaje, la didáctica y la evaluación; comprendiendo que en el marco de las escuelas normales el enseñar a enseñar se convierte en el motor de la formación. Pero también están aquellos centrados en el conocimiento del currículum, entre los que se encuentran el conocimiento de la disciplina en la que se especializan los estudiantes; los planes y programas de estudio tanto de la escuela normal como de la escuela secundaria, sobre la formación de docentes, la docencia reflexiva y finalmente otros que consideran que apoyan su práctica docente, como el conocimiento de instrumentos de acopio de información y saberes de tipo antropológico, sociológico y epistemológico. Cabe mencionar que si bien los saberes psicopedagógicos son reconocidos principalmente por 80% de las docentes, es comprendido en el contexto de la asignatura de OPD, pues en ella los formadores tienen que orientar a los estudiantes sobre la planificación de las secuencias didácticas que aplicarán en sus jornadas de prácticas en la escuela secundaria; pero los saberes disciplinares y curriculares adquieren mayor importancia para las profesoras más experimentadas que las noveles, cuya mirada está puesta en lo actitudinal seguido de lo procedimental. No obstante que el plan de estudios refiere un enfoque de formación basado en la reflexión de la práctica, sólo dos profesoras, que cuentan con el grado académico de maestría y doctorado y que se han incorporado a tareas de investigación, reconocen que este saber se ha consolidado en la práctica, lo cual denota que el perfil profesional también es un factor que marca diferencias en el saber y hacer docente. Los saberes mencionados anteriormente fueron agrupados para efectos de su análisis, pero éstos en la práctica se van conjugando y es difícil identificar su origen, en palabras de Tardif (2004: 48-49): Los docentes utilizan constantemente sus conocimientos y un saber hacer personalizado […]

 

El saber profesional está en cierto modo, en la confluencia entre varias fuentes de saberes provenientes de la historia de vida individual, de la sociedad, de la institución escolar, de otros agentes educativos, de los lugares de formación, etc., ahora bien cuando se movilizan estos saberes en las interacciones diarias en el aula, es imposible identificar inmediatamente sus orígenes: los gestos son fluidos y los pensamientos

—poco importan las fuentes— convergen hacia la realización de la intención educativa del momento. En este sentido, el siguiente testimonio da cuenta de diversos elementos que se ponen en juego para orientar la práctica de la formadora en la cual se conjuga una serie de Procesos formativos y prácticas de los formadores de docentes 80 saberes que parten de lo disciplinario y que sustentan su hacer pedagógico y las actitudes que asume como docente. “En primer lugar, poseo un andamiaje sólido de los contenidos psicopedagógicos, ya que ellos me permitirán posicionarme en un determinado paradigma, sea de formación, de psicología de aprendizaje, de una concepción sociológica, antropológica y epistemológica, entre otros. El reconocimiento de lo citado me provee de referencias muy precisas para planificar y definir con mis estudiantes las múltiples estrategias y técnicas didácticas. También considero fundamental tener conocimientos sobre la diversidad de instrumentos de acopio de información, por último, es loable reconocer la importancia que tiene el contexto sociocultural en la definición de las tareas de los normalistas, de la misma manera, considero prudente anunciar la importancia que tiene asumir una actitud de compromiso y responsabilidad en el acompañamiento de los estudiantes en las escuelas secundarias, así como la relevancia que revisten en nosotros, los conductores, reflexionar antes, en y después de la acción”. Estos saberes se configuran a lo largo de su trayectoria profesional y se hacen presentes de manera conjunta para tomar una posición como formadores y a la vez objetivarlos en las orientaciones que hacen a los estudiantes para la preparación de sus jornadas de práctica como dispositivo de formación en el plan de estudios 1999.

 

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🔹 ¿Qué incluye el saber-hacer docente?

Dimensión Descripción
🧑‍🏫 Gestión del aula Capacidad para crear un ambiente de aprendizaje ordenado, motivador y respetuoso.
📚 Aplicación didáctica Uso adecuado de estrategias metodológicas, recursos y evaluaciones.
💬 Comunicación pedagógica Saber explicar, escuchar, mediar y fomentar el diálogo con el alumnado.
🧩 Resolución de problemas Actuar con criterio ante conflictos, dificultades de aprendizaje o situaciones imprevistas.
🔄 Adaptabilidad Ajuste del enfoque pedagógico a las necesidades del grupo o del contexto.
🔍 Evaluación en la acción Capacidad de observar y modificar la práctica en tiempo real, reflexivamente.

🧠 Un saber en construcción

El saber-hacer no se adquiere solo en la formación inicial, sino que se construye en la experiencia y en el ejercicio constante de la reflexión sobre la práctica. Se trata de un saber tácito en muchos casos, difícil de verbalizar, pero clave para el éxito de la acción educativa.

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