Y, ser flexibles ¿para qué?

Lider
Las calidades del líder: honradez, alegría, curiosidad, responsabilidad, coherencia, vocación de servicio, creatividad, persistencia, flexibilidad, no alcanzarían para convertirlo en artesano del cambio social si, a su vez, no tuviera lo que da sentido y orienta a la acción transformadora: la visión que guía todo liderazgo. La intuición es el manantial de la visión. En realidad, por definición, ambas palabras están conectadas.

En su raíz latina, “intuición” significa mirar a y, al igual que la visión, se refiere a nuestra capacidad para representar mentalmente e imaginar. Resulta más sencillo armar un rompecabezas si uno puede ver el dibujo en la tapa. La visión es una imagen mental del aspecto que tendrá el mañana, es una gran esperanza en común y, tener esperanza significa estar presto en todo momento para lo que todavía no nace pero que ya se percibe. Aquellos cuya esperanza es débil pugnan por la comodidad o la violencia, mientras que aquellos cuya esperanza es fuerte ven y fomentan todos los signos de la nueva vida y están preparados, en todo momento, para ayudar al advenimiento de lo que se halla en condiciones de nacer.
Dominio
El dominio de los líderes es el futuro: no lo predicen, sino que lo presienten en estado de gestación. Su mejor legado es la creación de instituciones valiosas que sobreviven con el tiempo. Y aquellos líderes que saben transmitir la visión atraen el compromiso de otras personas, generan nuevas energías. Unen el presente y el futuro. La gente, por instinto, sigue al que busca un sueño. “I have a dream” (“Yo tengo un sueño”), dijo Martin Luther King. Aquel picapedrero del epígrafe trabajando la misma piedra que descorazonaba a uno o dejaba indiferente a otro seguramente construyó la catedral que soñaba. Porque tenía una visión.
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