Nutrición humana
Nutrición durante el embarazo
La nutrición materna antes y durante el embarazo es reconocida como un factor determinante del resultado del nacimiento. Variados estudios han demostrado la importancia que representa el peso pregestacional y la ganancia durante el embarazo para evaluar riesgo del resultado del embarazo. (Srega,1994) (Abrams,1991). Mujeres con peso bajo para la talla al comenzar el embarazo tienen incrementado el riesgo de resultados adversos (Browm,1981); (Hodel,1994), en las adolescentes está asociado con nacimientos de pretérminos. Kramer en un meta análisis encontró que un peso inferior a 54 kg al iniciarse el embarazo estaba asociado con un riesgo relativo de l, 25 para tener pre términos (Kramer,1987).
Los factores nutricionales maternos explican el 50 % de las diferencias entre las tasas del retraso del crecimiento intrauterino en los países desarrollados respecto a los subdesarrollados. La raza explica el 25 % de esas diferencias y las enfermedades endémicas, la morbilidad general y la talla materna, explican el resto.

Es conocido que en el transcurso de la gestación algunos indicadores antropométricos constituyen buenos predictores del resultado del embarazo, tales como el peso al nacer y la supervivencia. Dichos indicadores son: aumento de peso gestacional, peso para la talla como % de la norma y circunferencia del brazo.
Existe consenso internacional en utilizar el Índice de Masa Corporal (IMC) para monitorear la curva de peso gestacional tomando como premisa básica que durante el embarazo la mujer delgada debe ganar más kilogramos que la de peso promedio alto.
El peso para la talla como % de un patrón de referencia en diferentes etapas del embarazo se usa para monitorear madres embarazadas y no solamente para evaluar su estado nutricional inicial.
Ventajas
La principal ventaja del IMC estriba en que al ser un coeficiente independiente no requiere tablas de referencia en contraste con el peso para la talla que sí las requiere; permite comparar resultados entre diferentes países ya que es un indicador estandarizado.
Los patrones y proporciones de ganancia de peso durante la gestación han recibido mucha atención y existen estudios que demuestran que una inadecuada ganancia durante la segunda mitad del embarazo produce resultados adverso (Abrams, 1989). Algunos estudios realizados con suficiente rigor señalan una interacción entre el peso pre gestacional y la ganancia durante el embarazo. Mujeres con bajo peso al inicio del embarazo con ganancia de 12 kg y las sobrepeso y obesas con ganancia entre 6,8 y 11,4 kg, tienen los mejores resultados perinatales(Stevens-Simon 1992)(Rosso,1985).
En la segunda mitad de la gestación se ven incrementados los requerimientos de energía, proteínas y algunos micronutrientes, entre los que conviene destacar:
- Aporte extra de energía: +250‐300 kcal/día, principalmente a base de leche y productos lácteos. Una mujer embarazada no debe «comer para dos» como siempre se ha dicho. De hecho, sólo en la última parte de la gestación es necesario aumentar el aporte calórico de la dieta. Una ganancia de peso de unos 12.5 kg (11 ‐16 kg) en una mujer que antes de quedarse embarazada tenía un peso adecuado, puede ser un objetivo óptimo para evitar riesgos y complicaciones durante la gestación. La mayor parte de la energía debe proceder de los hidratos de carbono (55% kcal (unos 400g/día), principalmente complejos (cereales, legumbres, hortalizas, …).
- Aumentar en 15 g/día los requerimientos habituales de proteína, establecidos en una mujer adulta en unos 41‐43 g/día (total: 56‐58 g/día). El consumo de proteínas debe suponer un 12‐15% de la energía total consumida.
- Cuidar el aporte de grasa y su calidad. La grasa debe aportar un 25‐35% de las calorías de la dieta y debe ser principalmente monoinsaturada (por ej. aceite de oliva) y poliinsaturada (pescados grasos como atún, salmón, sardinas, etc.).
- Aporte extra de calcio: +600 mg/día (3‐4 raciones de lácteos al día). Las principales fuentes de calcio de la dieta son la leche y sus derivados (yogur, queso, etc.). Los pescados pequeños, como las sardinas enlatadas o los boquerones fritos, cuando se consumen enteros (con las espinas), algunas hortalizas y leguminosas y los alimentos fortificados contienen también cantidades apreciables de este mineral.
- Aporte extra de ácido fólico: +200 mcg/día (total 600 mcg/día), en este caso durante toda la gestación y especialmente en los meses previos a la concepción, para disminuir el riesgo de tener niños con defectos de cierre del tubo neural como, por ejemplo, espina bífida. Todas las mujeres en edad fértil deberían cuidar el aporte de este nutriente. El ácido fólico se encuentra en las verduras de hoja verde (espinacas, acelgas, …), hígado, legumbres y cereales fortificados. Hay que tener en cuenta que se destruye fácilmente por el calor y el oxígeno, por lo que es recomendable minimizar el tratamiento culinario en las verduras. Una buena opción puede ser la cocción al vapor, tomar las espinacas en ensalada o salteadas ligeramente en la sartén. Como es difícil aportar los 400 – 600 mcg necesarios únicamente a través de los alimentos, será útil el uso de suplementos o alimentos fortificados con este nutriente.
- Mayores ingestas de hierro: +0,9 mg/día, necesarios para el crecimiento de la placenta y del feto. La falta de la menstruación, que supone ya un ahorro de este mineral, y la mayor absorción de Fe en esta etapa, pueden hacer que muchas mujeres no necesiten un suplemento de hierro. Sin embargo, en otras, especialmente las más jóvenes, la prevalencia de anemia es alta.

En los alimentos, el hierro se encuentra en dos formas:
- Hierro hemo en los de origen animal, formando parte de las proteínas hemoglobina y mioglobina. Este hierro hemo se absorbe mucho mejor que el que se encuentra en los alimentos de origen vegetal. Tienen cantidades apreciables de hierro hemo: sangre, vísceras (hígado, riñón, corazón,etc.), carnes rojas, aves y pescados (un 40% del hierro de la mayoría de estos alimentos es hierro hemo). Como media, un 10% del hierro que diariamente ingiere una persona es hierro hemo, del que se absorbe más de un 20%.
- Hierro no hemo en los alimentos de origen vegetal, principalmente en leguminosas, frutos secos y algunas verduras. El hierro vegetal se absorbe en muy pequeñas cantidades: sólo se absorbe un 2‐ 20%, dependiendo de las reservas de hierro y de otros factores dietéticos. Por ejemplo, la vitamina C de frutas favorece la absorción del hierro de los alimentos de origen vegetal.
- Se puede recurrir también al consumo de alimentos fortificados.
- Cuidar el aporte de yodo, cinc, magnesio y potasio.
- Existen también mayores necesidades de vitaminas, especialmente de las del grupo B. Estas se encuentran sobre todo en la leche, cereales integrales, pescados, carnes y en algunas verduras.
Recomendaciones generales
Los incrementos en los requerimientos nutritivos durante el embarazo se han revisado en el apartado anterior, sin embargo, para que tengan un verdadero contenido práctico es conveniente presentarlos en términos dietéticos:
Consumir una dieta variada y con alta densidad de nutrientes. Esta es la mejor garantía desequilibrio nutricional.
- Repartir los alimentos en 5 comidas a lo largo del día (20% de las calorías en el desayuno, 10% media mañana, 30% comida, 10% merienda y 20% en la cena, por ejemplo).
- No picar entre horas.
- Cuidar especialmente el aporte de calcio, hierro y fólico.
- Cuidar el consumo de fibra, la ingesta líquida y el ejercicio físico para evitar el estreñimiento. Se recomienda una ingesta de fibra de unos 15 g/1000 kcal, es decir, unos 35 g de fibra al día.
- Reforzar el consumo de lácteos, cereales, frutas y verduras.
- Usar preferentemente aceite de oliva.
- Moderar la ingesta de sal.
- Moderar el consumo de azúcares.
- Cuidar el consumo de agua y líquidos para conseguir una buena hidratación (2,5 litros/día).
- Suprimir el consumo de alcohol y de tabaco.
- Evitar las sustancias estimulantes (café, té, ..).
La nutrición humana abarca el estudio de cómo los alimentos y nutrientes afectan la salud y el bienestar de las personas:
1. Nutrientes Esenciales:
- Macronutrientes: Carbohidratos, proteínas y grasas que proporcionan energía y son fundamentales para funciones corporales.
- Micronutrientes: Vitaminas y minerales necesarios en pequeñas cantidades para diversas funciones metabólicas y de mantenimiento del cuerpo.
2. Funciones de los Nutrientes:
- Energía: Los carbohidratos y las grasas son fuentes de energía, mientras que las proteínas contribuyen a la estructura y función celular.
- Crecimiento y Desarrollo: Los nutrientes son fundamentales para el crecimiento, desarrollo y mantenimiento de tejidos y órganos.
- Funciones Corporales: Ayudan en la regulación de procesos corporales como la digestión, el sistema inmunológico, la función cerebral, entre otros.
3. Importancia de una Dieta Equilibrada:
- Variedad y Moderación: Una dieta equilibrada incluye una variedad de alimentos, controlando porciones y evitando excesos.
- Grupos de Alimentos: Frutas, verduras, granos enteros, proteínas magras y grasas saludables son componentes clave.
4. Cambios Nutricionales a lo Largo de la Vida:
- Necesidades Infantiles: Durante el crecimiento, se requieren nutrientes adicionales.
- Adultos: Las necesidades nutricionales cambian con la edad, el estilo de vida y la salud.
5. Impacto en la Salud:
- Prevención de Enfermedades: Una dieta adecuada puede prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardíacas.
- Mejora del Bienestar: La nutrición adecuada contribuye al bienestar general y a la salud mental.
6. Educación y Asesoramiento:
- Profesionales de la Salud: Los nutricionistas y dietistas proporcionan orientación personalizada sobre la nutrición según las necesidades individuales.
- Promoción de Hábitos Saludables: La educación nutricional fomenta la adopción de hábitos alimentarios saludables.
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🔹 Necesidades nutricionales en el embarazo
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Aumento calórico: Durante el segundo y tercer trimestre, la madre requiere un aporte extra de aproximadamente 300 a 500 calorías diarias para cubrir las demandas del feto y los cambios fisiológicos.
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Proteínas: Incremento necesario para la formación de tejidos fetales y placenta, además de mantener los tejidos maternos.
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Vitaminas y minerales esenciales:
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Ácido fólico: previene defectos del tubo neural.
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Hierro: previene anemia y asegura la oxigenación fetal.
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Calcio: fundamental para el desarrollo óseo del bebé y la salud ósea materna.
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Vitamina D: mejora la absorción de calcio y contribuye al sistema inmunitario.
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Yodo: esencial para el desarrollo neurológico fetal.
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Grasas saludables: indispensables para el desarrollo cerebral y nervioso del bebé.
🔹 Recomendaciones generales
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Priorizar alimentos frescos, naturales y variados: frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y lácteos.
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Evitar alimentos con riesgo de contaminación (p.ej., pescados con mercurio, alimentos crudos o mal cocidos).
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Mantener una adecuada hidratación.
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Consultar con profesionales de salud para suplementación en caso necesario.